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El CORREO
Bahía Laura (Santa Cruz)
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Paraje situado sobre la costa marítima de la provincia de
Santa Cruz, donde a comienzos del siglo XX sus primeros habitantes se
ilusionaron que allí podría formarse un pueblo progresista, pero como
en otros casos conocidos, pasadas las primeras décadas, fue
decreciendo su escasa importancia, hasta desaparecer, como veremos más
adelante.
Con la construcción de la línea telegráfica de General
Conesa (Río Negro) a Cabo Vírgenes (Santa Cruz) entre 1899 y 1903 ( 2
), a lo largo de la misma se establecen muchas oficinas para atender
los servicios postales y telegráficos, una de ellas, denominada Bahía
Laura, inicia sus actividades el 11.03.1902, como indica la siguiente
información :
Sea Bear Bay, Marzo 12 - Se inauguró ayer el
telégrafo a Bahía Laura. (La Prensa, 13.03.1902). ( 3 )
Fue instalada en una casilla de madera forrada de
zinc canaleta, con 5 habitaciones, donde además vivía el personal,
cuya primera dotación
la integraron : jefe-telegrafista Marcos
N. Cáceres, auxiliar-telegrafista Leopoldo Novella, y guardahilos
Fermín Arméndariz.
Otros jefes que se recuerdan son Jacobo Baymeluy
(1903 a 1904), Fermín Armendariz (1904 a 1906), Pedro Guidobono
(1906 a 1911), Antonio Avendaño (1914), Esteban Nieto (1917), Cirilo
Azpelcueta (1925), Luis Pérez ( 1930), Felipe López (1935), Gerardo
Aníbal Mateos (1944), Fernando Behm (1948), José Hermandiger (1958).
Por resolución del 15.09.1903 es creado el Distrito
24º de Correos y Telégrafos, que comprendía entonces todo el
territorio de Santa Cruz, del cuál la oficina dependerá hasta su
clausura.
Sobre el encaminamiento de los envíos postales
encontramos este breve telegrama :
Bahía Laura, Febrero 19. En el cañadón no
existen muelles. Para hacer el embarque de la correspondencia se
lleva aquélla por tierra hasta el puerto de San Julián, una vez por
mes.
(La Prensa, 20.02.1904).
Las noticias referidas a Bahía Laura son muy
escasas, y transcribimos dos que permiten proporcionar una idea de
cuán dura era la vida en el sur patagónico en aquella época, sobre
todo en invierno, causante de la trágica muerte del jefe Baymeluy:
Rawson, agosto de 1904. Señor Director de
LA NACIÓN: Otra vez la desgracia ha caído sobre el Chubut, pero en
esta ocasión causando verdaderos estragos que sabe Dios cuando
podrán remediarse.
Desde hace un mes, la parte sur del
territorio que linda con el de Santa Cruz, entre Comodoro Rivadavia
y el Deseado, se encuentra cubierta de una espesa capa de hielo que
alcanza, según datos de última fecha, a un metro y ochenta
centímetros de espesor. A consecuencia de esto, han muerto miles y
miles de animales vacunos, caballares y lanares, presentando un
cuadro desolador aquellas regiones, donde se ve a las bestias
rompiendo el hielo con las patas para buscar el pasto que se esconde
debajo de la dura masa helada que apenas podría ceder a los golpes
del hacha.
También ha habido que lamentar en esos
inclementes parajes la pérdida de D. Jacobo Baymeluy, jefe de la
oficina telegráfica de Bahía Laura. Dicho empleado salió a recorrer
la línea que se encontraba interrumpida; pasó un día, y otro y otro
y no volvió a su oficina, coincidiendo esta desaparición con el
aumento de la nevada.
Se cree fundadamente que el Sr. Baymeluy ha
perecido víctima de la nieve o bien de hambre y frío, habiéndose
extraviado en la inmensidad desierta.
Y aquí debe hacerse constar el mérito de
los empleados del telégrafo, confinados en estas regiones
inhospitalarias, privados no solamente del trato humano sino también
hasta de las menores necesidades de la vida, gozando de un mezquino
sueldo. (La Nación, 05.09.1904).
Sea Bear Bay - Diciembre 11 - Se
encontraron en la aguada de una estancia los libros, útiles de
oficina y otros objetos que fueron dejados por el jefe de correos de
Bahía Laura, quién como se recordará, desapareció hace algún tiempo.
Se supone que su cadáver está en el interior
de los campos.
La policía no da un solo paso para
averiguarlo. (La Prensa, 12.12.1904).
Luego ninguna mención periodística más, lo cual nos
impide conocer otros detalles de lo sucedido, que terminó con su
vida, una muerte más de las ocurridas y olvidadas en la inmensidad
patagónica. El Correo lacónicamente publicará que cesa por
fallecimiento.
Por decreto nacional del 14.10.1909 se habilita a la
oficina Bahia Laura como Oficina Enroladora, para proporcionar
a los varones que cumplían 18 años, la comodidad de registrarse para
obtener su Libreta de Enrolamiento sin necesidad de hacer largos
viajes a ciudades distantes. Dicho trámite luego les permitía votar,
como también servía para determinar quienes eran incorporados al
servicio militar obligatorio a los 20 años de edad.
En 1911 se establece el servicio de transporte de
correspondencia por correo a caballo, entre Bahía Laura y Puerto San
Julián, con una retribución mensual de ochenta pesos para su
ejecución, haciéndose cargo del servicio Jorge Anderson.
Además existe
el vínculo marítimo, con la línea de vapores de Buenos Aires a
Ushuaia, informado en la Guía de Correos y
Telégrafos de 1914. En la práctica el servicio será irregular,
porque los barcos solo se detendrán cuando les resultare
económicamente ventajoso realizarlo
por la cantidad de cargas.
Ese año se realiza el Tercer Censo Nacional, donde
entre los bienes inmuebles nacionales, es registrado el edificio de
Correo, construído sobre un terreno de 10.000 metros 2, con un
valor de
$ 2.600.
Resulta llamativa la creación de una estafeta ad-honorem
en el paraje "Puerto Bahía Laura" el 15.12.1915, luego clausurada el
29.10.1918. Nos queda la duda si originalmente la oficina estuvo
algo distante de la costa, y para servir a la población portuaria se
creó la estafeta, o bien la oficina fue clausurada temporariamente
por algún motivo, siendo reemplazada con una estafeta, de menor
jerarquía, para que continuara la prestación postal.
La Nación del 13.07.1921 publica el decreto
nacional fechado el día anterior, cuyo texto, de acuerdo con el
proyecto formulado por la Dirección de Tierras y Colonias, dispone
que sean creados una serie de pueblos, colonias agrícolas,
pastoriles y mixtas, en los territorios nacionales, a fin de
entregar las tierras públicas a la explotación privada. Entre los
pueblos fundados en Santa Cruz, está Bahía Laura, en el paraje de
ese nombre, dentro del lote 14, fracción C, sección C de la zona de
San Julián, sobre una superficie de 2.000 hectáreas, siempre que
pueda destinarse parte de esas tierras a la agricultura y reservas
para descanso de haciendas.
Al mismo tiempo, dicho decreto deja sin efecto otro del
4.12.1902, que había reservado con fines de utilidad pública una
fracción en Bahía Laura para trazar un pueblo, por resultar del
estudio agronómico que no responde a las necesidades de su
creación. Esto demuestra el temprano interés por poblar y
desarrollar el lugar, pués según el inspector técnico José Olivera,
que dirigió la construcción de la línea telegráfica, ese año ya
había establecimientos ganaderos en la zona de influencia.
En esas dos primeras décadas se formó
allí un pequeño caserío que proporcionaba servicios a las
estancias vecinas, a quienes viajaban ofrecía descanso en los
dos hotelitos que llegó a tener; como sitio de embarque de la
producción ganadera de la zona, sobre todo en la época de
esquilas, cuando hacían escala los barcos para transportar a
Buenos Aires los denominados productos del país : lanas
y cueros, y en una época también guano de aves marinas
recolectado en la costa. Además como lugar para proveerse de
los productos imprescindibles, y, donde asi
mismo encontraban esparcimiento los moradores de los
aislados establecimientos de campo.
Aurelio L. Cotta, periodista viajero de La
Razón, que recorrió la Patagonia en 1923, dedicó esta
breve mención al lugar : De Deseado a San Julián hay 65
leguas de camino árido, como la mayoría de los de Santa Cruz,
que en partes recorre cerca de la costa del mar. Atraviésase así
Bahía Laura, pequeño poblado de unas 25 casas y por la cual se
embarcan anualmente gran cantidad de frutos de la zona.
Sobre la costa el 30.04.1928 se libró al
servicio el Faro Cabo Guardián, cuya torre originalmente era de
hierro, en forma de pirámide cuadrangular y con una plataforma
superior con garita y barandilla. En 1975 dentro de la torre se armó
una estructura cuadrangular de hierro, quitándose las chapas.
Actualmente la señal luminosa es provista de un equipo fotovoltaico
de paneles solares y baterías, el cual le da un alcance lumínico de
unos 20 kms.
La casilla de madera revestida de chapa canaleta
de la oficina, con las inclemencias del duro clima austral se fue
deteriorando, por lo cual en 1928 se proyectó construir un moderno y
cómodo edificio de madera, que lamentablemente solo quedó en los
papeles, debiendo continuar el personal trabajando en el ruinoso,
hasta su clausura definitiva 45 años después.
Indica la Guía de Correos de 1930 que los envíos postales eran
intercambiados con Puerto Deseado, situado a 134 kms, con 2
frecuencias mensuales, utilizando vehículo automotor. Esto
coincide con lo investigado por el historiador Roberto L.
Rodríguez, quién rescata los nombres de los transportistas Héctor
Lavatelli y Antonio Rodríguez, los cuales sucesivamente prestaron
dicho servicio, que se habría prolongado por lo menos hasta 1937.
En el camino entregaban la correspondencia dirigida a quienes
vivían en las estancias, algo muy apreciado, debido a las grandes
distancias que los separaban de las oficinas del Correo.
El Anuario de Pannunzi de 1944 menciona que la
correspondencia solo se transportaba entre Bahía Laura y Puerto
San Julián, continuando en los años siguientes, según lo
registrado en las guías de Correos de 1952 y posteriores, con
intercambios de dos veces al mes, con un recorrido de 196 kms.
La poca frecuencia de los viajes demuestra el
escaso movimiento postal y que su función principal era servir
como oficina de prueba de la línea telegráfica y base de
guardahilos para el mantenimiento de la misma.
Al declinar la actividad económica en la
zona, provocada en buena parte por el cambio del hasta entonces
tradicional transporte con grandes carretas, por los más
prácticos y rápidos camiones, que posibilitaron el traslado de la
producción ovina a otras localidades con mejores comodidades
portuarias y frecuencias de barcos, para enviarla a los puertos de
destino, y además la ruta regional que pasaba por Bahía Laura es
alejada por un nuevo trazado, causas decisivas para que el lugar
fuera quedando deshabitado y reducido al mínimo el movimiento de
la oficina, por lo cual el 30.04.1964 se resuelve clausurarla,
creándose en su reemplazo una estafeta a cargo del guardahilos,
quién además continuó cuidando la buena conservación de la línea
telegráfica, contando con un teléfono para recibir y trasmitir
telegramas.
Las líneas telegráficas en la Patagonia perdieron trascendencia
al quedar paralizadas debido a los desperfectos ocasionados por el
paso del tiempo, cuya reparación no resultaba posible debido a su
magnitud y extensión. Este problema coincidió con un plan de
modernización para agilizar la trasmisión de telegramas, donde
el telégrafo fue reemplazado por teletipos utilizando otras vías más
adecuadas para comunicar los centros poblados importantes. Como
consecuencia de todo ello, se dispuso clausurar la estafeta el
16.05.1975 y trasladar al empleado.
En una posterior revalorización de la zona, por
decreto provincial Nº 1561 del 30.12.1977, Bahía Laura fue
declarada Reserva Natural Intangible, teniendo como objetivo
general la preservación de especies y diversidad genética, y como
objetivo específico, la conservación de colonias de aves marinas.
Disponiéndose también que la reserva sea utilizada en forma exclusiva
para el desarrollo de experiencias e investigaciones sobre los
organismos pertenecientes al ecosistema marino, y que sólo se
permitirá la cosecha de algas por arribazón y la pesca deportiva,
prohibiéndose terminantemente cualquier otro tipo de actividad.
Jorge Omar Pérez, perteneciente a una familia que residió en Bahía Laura, en su sitio de internet, en 2007 describe :
Hasta 1950 fue un pueblo que vivía del descanso de los viajeros que
recorrían la vieja Ruta Nacional N° 3 y del trabajo de los obreros
rurales. Luego, fue desapareciendo a medida que los posteriores
trazados de esta ruta se alejaron de la costa atlántica.
Actualmente, en ese lugar solo viven dos personas durante la mayor parte del año. Don Jerez, un pescador y un vasco de La Plata, quien recoge algas que el mar empuja a la orilla. Cada uno vive en casas separadas, el marino en la ex comisaría y el orillero en el ex correo (casa de chapas). Bahía Laura es un paraje que está a 150 km de la localidad más cercana, Puerto Deseado, por caminos de ripios pocos transitables. Lo que lo hace un tanto desolado, a excepción de la vida de las estancias y de algunos amantes de la pesca. Es un buen pesquero de tiburones, róbalos, pejerreyes, entre otros peces. Se observan diversas colonias de aves marinas. Tales como, pingüinos, cormoranes de cuello negro y gaviotas cocineras. En la bahía ocasionalmente es posible observar toninas overas recorriendo las crestas de las olas. Situada en la soledad patagónica, a distancia de las rutas transitadas, la salvaje solitaria belleza de la zona, actualmente solo recibe cada tanto la visita de algunos ocasionales pescadores aficionados y turistas.
Notas
(1) No logramos establecer el orígen del nombre, pesar de las
investigaciones realizadas para determinar quién y cuándo se
lo impuso a la bahía. Entre otros, recurrimos a la Academia Nacional
de Geografía, Servicio de Hidrografía Naval e Instituto Geográfico
Militar, quienes no poseen información alguna al respecto en sus
registros y archivos. Los mapas de los siglos XVIII y XIX no mencionan
este accidente geográfico. Entre las posibilidades, consideramos que
fuera impuesto en uno de los levantamientos hidrográficos realizados
por la Armada Argentina en la Patagonia alrededor del año 1900, o en
la mensura de campos de la zona llevados a cabo en esa época. El
primer registro conocido es cuando así es denominada la oficina del
Correo.
(2) Para mayor información sobre el tendido de la línea
telegráfica, ver nuestro artículo "Mazaredo", publicado en
Fundación Bose Nº 8, de agosto 2006.
(3) La oficina Sea Bear Bay, levantada en el lugar geográfico
así llamado entonces, y en 1915 castellanizada Bahía Oso Marino,
estuvo situada entre Puerto Deseado y Bahía Laura.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
Academia Nacional de Geografía. Buenos Aires.
Archivo Histórico de Correo Argentino. Buenos Aires.
Biblioteca Municipal y Popular Florentino Ameghino. Puerto
Deseado. Agradecemos a las
bibliotecarias María Cristina García y Verónica
González, la búsqueda de
información.
Instituto Geográfico Militar. Buenos Aires.
Servicio de Hidrografía Naval. Buenos Aires. Agradecemos a la
licenciada María
Cristina Morandi, jefa de Toponimia, la búsqueda de
información en sus archivos.
COTTA, Aurelio L. "A través de la Patagonia y Tierra del Fuego".
Anuario de La Razón 1924.
Buenos Aires 1924
CUASNICÚ, S. Santa Cruz. Buenos Aires, 1935.
Diario La Nación. Buenos Aires. Colección.
Diario La Prensa. Buenos Aires. Colección.
Faros Argentinos. Servicio de Hidrografía Naval.
Buenos Aires, 2004.
Guía Kraft. Buenos Aires. Varios años.
PEZZIMENTI, Héctor Luis. Buenos Aires. Agradecemos la
información proporcionada del
archivo de José Olivera, que posee en su colección de
historia postal argentina.
PANNUNZIO, Humberto. Segundo y Tercer Anuario de los
territorios de Chubut y Santa Cruz.
Editor - propietario Humberto Pannunzio. Comodoro
Rivadavia, 1944
PÉREZ, Omar Jorge. Puerto San Julián.
www.taringa.net/posts/imagenes/944307/BahÃa-Laura,-un-
paraje-escondido.html
.
RODRÍGUEZ, Roberto L. Apuntes históricos del correo y
telégrafo en Puerto Deseado. Editorial
Dunken. Buenos Aires, 2003.
SANTOS, Carlos. Puerto Deseado. Agradecemos su búsqueda de
información.
URBANO, Pedro. Puerto Deseado. Agradecemos su búsqueda de
información.
Imágenes
Bahía Laura - Correo 2007
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