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El Servicio Postal Marítimo en la Patagonia Argentina
mailto:hbrumatti@arnet.com.ar
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Transcurrida la época de los primeros navegantes y
exploradores europeos que visitan, cartografían y dan nombres a la
geografía de la costa patagónica, en la segunda mitad del siglo
XVIII, España funda pequeños establecimientos en San José, península
Valdés (1779 / 1810 ), Puerto San Julián (1780 / 1784) y Puerto
Deseado (1790 / 1807), que no prosperaron por diversos motivos;
durante su existencia, mediante pequeños veleros mantuvieron
espaciadas comunicaciones con Buenos Aires, entonces capital del
virreynato del Río de la Plata, intercambiando correspondencia
oficial.
Luego de la enmacipación de España, lograda con las
guerras de la independencia, Argentina sufrió una sucesión
de luchas civiles internas y conflictos bélicos con otros
países, por cuyas causas posterga asumir plenamente la soberanía
sobre la extensa Patagonia heredada de la antigua metrópolis
colonial, territorio también pretendido por Chile, quién había
comenzado a realizar actos conducentes a ocuparlo, originándose en
la segunda mitad del siglo XIX una delicada cuestión de límites
entre ambos paìses.
Además de los aborígenes nómadas, en tan vasta región
apenas había presencia del hombre blanco. Luis Piedra Buena,
desde 1859 instalado sobre el río Santa Cruz, se dedicó a diversas
actividades comerciales, utilizando goletas y cúteres para
llevarlas a cabo, y posteriormente comandó pertenecientes al
gobierno argentino, entre ellos "Luisito" y "Cabo de Hornos", donde
solía llevar correo. Con ellos, muchas veces salvó de una muerte
segura a náufragos sobrevivientes en islas desiertas.
Asimismo estaban, la modesta colonia galesa
asentada en Chubut en 1865 -origen de Rawson, Trelew, Puerto
Madryn-, y desde 1869 una misión protestante inglesa en Ushuaia.
Refiriéndose
a ellos, Laurio Destéfani describe el panorama
existente entonces :
"Por tierra, estos pequeños núcleos estaban
completamente aislados, no sólo por la falta de caminos y las
enormes distancias, sino por la presencia del indio, aún dueño
de todo el territorio patagónico; esporádicamente llegaban
pequeños veleros, pescadores, loberos o guaneros. Se disponía de
pequeñas embarcaciones, pero muchas no se aventuraban por esos
mares tormentosos o se perdían sin dejar rastros. En efecto,
nuestro mar austral es uno de los más bravíos de la tierra, y en
esa época en que el Estrecho de Magallanes y el cabo de Hornos
eran las rutas obligadas de pasaje interoceánico, un rosario de
buques hundidos jalonaba nuestras costas. La frecuencia de los
hundimientos se debía también a la falta de balizamiento y a la
presencia de peligrosas corrientes y numerosos escollos."
Con la llamada
"Conquista del Desierto", a partir de 1878 el gobierno argentino
asume la soberanía definitiva en el territorio patagónico
situado al Este de la cordillera de los Andes, y en parte de
Tierra del Fuego, ejerciéndola mediante acciones tales como
instalar subprefecturas marítimas en Puerto Santa Cruz (1878),
Puerto Deseado (1881), Rio Gallegos (1885 ), Ushuaia (1884),
isla de los Estados (1884), con el propósito en las cuatro
primeras, que también sirvieran como base de futuras
poblaciones, como ocurrió más tarde. Además se les proveyó
de estafetas postales en los años 1882, 1883, 1886, 1891 y 1891,
respectivamente.
EMPRESAS Y BARCOS
Fueron indispensables para comunicar y
aprovisionar las subprefecturas, promover y facilitar la
radicación de colonos en dicho territorio, vincular a las
poblaciones levantadas luego sobre la costa, y más tarde transportar
lana y cueros ovinos, la primera producción importante y durante
años principal fuente de recursos en la economía regional.
En una lista que no pretende ser completa, pero es
lo más aproximada posible de acuerdo a lo investigado, nombramos las
empresas que realizaron la navegación patagónica, como también sus
barcos y entre qué años cada uno estuvo destinado a ese cabotaje,
aunque no siempre permanente, porque eran retirados transitoriamente
cuando fuese necesario hacerles
reparaciones, efectuar viajes a otros destinos, y en el
caso de los transportes navales, ocupados en diferentes tareas
dentro de la Marina. Hubo barcos que alternaron épocas
conduciendo pasajeros y correspondencia, con otras dedicadas solo a
cargas. Excluímos aquellos dedicados exclusivamente al transporte
de cargas. Buenos Aires era el puerto de zarpada.
1 - Transportes Navales.
Existen antecedentes de pequeños barcos de la
Marina argentina, cumpliendo diversas misiones en los mares
australes durante el siglo XIX, en algunos casos
circunstancialmente aprovechados para llevar cartas, sobre todo
oficiales.
Siendo necesario establecer un servicio regular y
confiable de navegación a lo largo de la costa patagónica, en 1880
el gobierno argentino, asigna esa responsabilidad al recién
incorporado transporte "Villarino", cuyos primeros
viajes llegaron hasta Patagones y después los prolongó más al
Sur. Éste y otros de la misma clase, fueron los únicos que
sirvieron de Buenos Aires a Ushuaia y escalas hasta 1901, cuando
comienzan a incorporarse empresas privadas.
Llevaron correspondencia desde 1882 en adelante:
"Villarino" (1882 / 1899), "Ushuaia"
(1892 / 1912), "1º de Mayo" (1896 / 1945), "Río Santa Cruz" (1896
/ 1905), "Guardia Nacional (1896 / 1925), "Chaco" (1898 /
1921), "Pampa" (1904 / 1918), "Vicente Fidel López" (1912 / 1948),
"Patagonia" (1919 / 1925), "Río Negro" (1921 / 1929), "Pampa"
(1925 / 1949), "Chaco" (1926 / 1950),
"América (1928 / 1936), "Ushuaia" (1941/ 1951), "San
Julián" (1948 / 1964), "Les Eclaireurs" (1952 / 1963), "Lapataia"
(1952 / 1969), " Bahía
Buen Suceso" (1959 / continuaba 1971) y "Bahía Thetis"
(1963 / 1967). Otros, también fueron utilizados ocasionalmente.
Los nombres "Ushuaia", "Pampa" y "Chaco" se
repiten, porque en cada caso, barcos distintos llevaron el mismo
nombre.
Por las características especiales de Tierra del
Fuego, la Marina destinó barcos estacionados en Ushuaia o la isla
de los Estados, para atender los puertos fueguinos, Río Gallegos,
llegando algunas veces a Puerto Deseado y Punta Arenas, de los
cuales recordamos : "Comodoro Py" (1884 / 1889; luego vendido a
Braun y Blanchard, que lo rebautizan "Armando"), "Golondrina"
(1889 / 1905), "Azopardo" (1899 / 1903), "Piedra Buena" (1903 a
1921), Vicente Fidel López (quién más años permanece: 1912 /
1931). Todos llevaron correo, a cargo del capitán o de un
tripulante autorizado, haciendo los intercambios en Ushuaia o Río
Gallegos, con los barcos procedentes de Buenos Aires y Punta
Arenas.
2 - Compañía Hamburgo Sud
Americana de Navegación
Se crea la Línea Nacional al Sud en 1901,
con vapores de la empresa alemana Hamburgo Sud Americana, cuyo
agente en Buenos Aires, Antonio Delfino, actua como
armador. Posteriormente cambia de nombre, por Compañía General de
Navegación S.A., pero siempre se la conoció como "la Hamburgo".
Delfino, acepta el desafío de atender los
puertos patagónicos en una época llena de dificultades, cuando aún
todo estaba por hacer, destinando a esa ruta los buques : "Comodoro
Rivadavia" (1901 / 1903), "Chubut" (1901 / 1904), "Río Gallegos"
(1903 / 1904), "Columbus" o "Colombia" (1903 / 1911), "Presidente
Roca (1903 / 1909), "Camarones (1904 / 1930 ?),"Presidente
Quintana (1906 / 1933), "Presidente Mitre" (1907 / 1923),
"Desterro" (1906 / 1907 y 1910 / 1914), "Tucumán" (1909 /
1911), "Mendoza" 1909 / 1914), "Neuquen" ( ¿- 1910 - ? ),
"Corrientes" (1911 / 1914), "Comodoro Rivadavia" (1923 / 1942),
"Madryn" (1923 / 1942) y "Buenos Aires" (¿ 1930 / 1942 ?. Según
Cuasnicú, así habría sido rebautizado el "Camarones").
Al comienzo cumplen itinerario hasta Punta Arenas,
y posteriormente limitan la navegación a Río Gallegos, pero
algunos, como el "Presidente Quintana" solían hacerlo solo hasta
Comodoro Rivadavia, mientras el "Neuquen" lo extendía a
Ushuaia. El "Colombia" es noticia en 1903 al inaugurar sus
viajes a Punta Arenas, incorporando además otra escala en
Malvinas. Este sistema escalonado para que cada uno atendiera
pocos y determinados puertos, agilizaba y aprovechaba mejor los
viajes, evitando las demoras excesivas que habrían
tenido haciendo escala en todos.
Fue la primera en organizar el servicio de chatas
expresamente construídas para las operaciones de carga y descarga
en algunos puertos del Sur.
Con el "Cap Polonio" de bandera alemana efectúa
excursiones de turismo a Tierra del Fuego en la década de
1920, con estafeta a bordo. También las hicieron otros de igual
nacionalidad: "Antonio Delfino", "Monte Sarmiento" y "Monte
Cervantes", pero no hay información que llevaran estafeta.
3 - Pacific Steam Navigation Company ("Compañía del
Pacífico")
Esta empresa británica efectuaba viajes
interoceánicos, y mediante contrato, entre 1900 y 1917 sus
vapores transportaron correo entre Liverpool (Gran Bretaña) y los
puertos de Valparaíso (Chile) y Callao (Perú), con escalas en
Montevideo, islas Malvinas y Punta Arenas.
Por los diarios nos enteramos que algunas
veces hicieron escala en Puerto Madryn, quizás requeridos por la
presencia de los colonos galeses en Chubut :
"Puerto Madryn, 24 - Ayer fondeó por primera vez
en este puerto el vapor inglés Orellana de la compañía del
Pacífico, procedente de Bahía Blanca con 140 toneladas de carga
general y una pasajera." ("La Nación", 25.10.1903). Al día
siguiente partió hacia los puertos del Pacífico.
"Rawson (Chubut), 8 - Hace dos meses que los
vapores de la Cía. Hamburgo no traen correspondencia. La última
recibida hace un mes la condujo la compañía del Pacífico.
"Mañana llegará un vapor de la misma compañía y se
espera traiga correspondencia.
"Si no fuera por esta compañía, se recibirían
cartas y diarios cada tres meses."
("La Nación", 09.02.1906) (Nota: los vapores
"Victoria" y "Oravia", respectivamente)
4 - Nicolás Mihanovich.
Nacido en Croacia, arriba joven a nuestro
país, donde pronto demuestra ser un empresario exitoso, llegando
a poseer la flota fluvial más importante de Argentina. También se
interesó por la Patagonia, realizando con el "Santa Rosa" dos
viajes hasta Puerto Santa Cruz en 1880, que no tuvieron
continuidad. Años más tarde destina los barcos "Madrid", "Berlín"
y "Roma" ( 1906 / 1916 ) para navegar a Puerto Madryn, mientras
el "Sarmiento" (1909 / 1912) primero es asignado a la ruta de
Punta Arenas, y luego junto con el "Rawson (1911 / 1916) llegarán
solo hasta Río Gallegos, y periódicamente a Ushuaia. También
aparece mencionado el "Avellaneda", sin precisar fechas e
itinerarios.
5 - Sociedad Anónima Compañía Importadora y Exportadora
de la Patagonia ("La Anónima" )
José Menéndez nace en España, y en 1874 se radica
en Punta Arenas, donde comienza actividades comerciales que dan
origen a una importante empresa, con sucursales en Chile y
Argentina. Para atender sus intereses en el archipìélago fueguino
y sur santacruceño, tuvo pequeños barcos, siendo "Amadeo" (1892 /
1932) el más recordado.
Con la fusión de
intereses y negocios que mantenían en suelo argentino patagónico,
en 1908 las casas Braun & Blanchard y José Menéndez fundaron
"La Anónima" con sede en Punta Arenas, la
cual después adquirió
el carácter de empresa argentina, al instalar la casa central en
Buenos Aires.
También crean una empresa naviera, cuyos primeros
buques fueron "Asturiano" (1913 / 1955 ), "Argentino" (1913 /
? ) y "Atlántico" ( 1914 / 1938), para viajar entre Buenos Aires y
Punta Arenas. Al comienzo, incluyen periódicamente a Ushuaia. Más
tarde incorporan "José Menéndez" (1922 / 1955), "Argentino" (1933
/ 1960) y "Atlántico" (1954 / 1959).
Los nombres "Argentino" y "Atlántico" se repiten,
porque en cada caso dos barcos llevaron la misma denominación.
En la década de 1930 el "Bahiense" unía
regularmente Río Gallegos con Río Grande.
6 - Flota Mercante del Estado
Debido a la segunda guerra mundial, dejan de
llegar muchos de los barcos europeos que
mantenían vinculada Argentina con el resto del mundo,
causando graves perjuicios. Para solucionar el problema, el
gobierno argentino compra buques extranjeros inmobilizados por el
conflicto en nuestros puertos, que sirven de base para crear la
Flota Mercante del Estado en 1941. Al año siguiente adquiere el
"Madryn" y el "Comodoro Rivadavia" de la Hamburgo
Sudamericana, que rebautizados "Río Blanco" (1942 / 1960) y "Río
Santa Cruz" (1942 / 1952), continuaron navegando en la Costa Sur.
También
en 1942 se le transfiere los transportes de la Marina, a quién
poco después le fueron todos reintegrados.
NAVEGACIÓN MARÍTIMA
"Los medios de transporte para la salida de los
productos y provisión de lo más necesario a la subsistencia son tan
escasos en Santa Cruz que puede decirse permanecen esas regiones
aisladas. Los buques del Gobierno Nacional son los únicos que de
tarde en tarde hacen la navegación a las costas del Sur."
Este informe del inspector de escuelas nacionales
Raúl Díaz, sintetiza la situación de Santa Cruz en 1891, y también
de Tierra del Fuego. Un poco mejor estaba Chubut, porque Puerto
Madryn además era atendida por pequeños barcos privados.
Los viajes eran largos y extenuantes, pues los
transportes navales llegaban a Tierra del Fuego e isla de los
Estados, haciendo escala hasta en parajes muchas veces casi
desiertos, por ser la única manera de asistir a quienes comenzaban
a radicarse, proporcionándoles la necesaria comunicación para que
prosperaran en sus emprendimientos. Existía interés por conocer
detalles de esas navegaciones, que trascendían en los diarios de
Buenos Aires, quienes informaban cada regreso:
"Ayer atracó a la dársena sur el transporte "Santa
Cruz", procedente de los mares australes.
Este buque debía haber entrado en este puerto hace ocho
días según el itinerario fijado para su viaje, pero llegó con algún
retardo debido a las muchas operaciones de carga y descarga, que le
impidieron viajar con la celeridad de práctica.
"El transporte ha invertido 73 días en su viaje a las
costas fueguinas y trae 82 pasajeros de primera, 153 de segunda y
2.100 toneladas de carga de frutos del país." ("La Prensa",
05.05.1900).
"Regresó transporte "Santa Cruz" luego de 50 días de
viaje con carga de Tierra del Fuego y Santa Cruz. Durante el viaje
el transporte no tuvo ningún contratiempo, si se exceptúa un corto
temporal que lo obligó a soportar una capa de 10 horas en San Juan
de Salvamento." ("La Nación", 20.10.1900)
Por falta de muelles en
los puertos, durante décadas debieron operar anclados a cierta
distancia de la costa, debido al peligro de chocar rocas sumergidas
o quedar varados en la bajamar, como el caso de Río Gallegos, donde
la diferencia con la pleamar es superior a los 10 metros.
Para la carga y descarga, al principio
utilizaron lanchas o chatas que transportaban a bordo, y
posteriormente, para acelerar las tareas, las empresas las
mantuvieron permanentes en los principales puertos. Era un trabajo
pesado,
y más cuando el mar estaba agitado
por los violentos vientos patagónicos, que producían fuertes
oleajes sobre las costas.
Hasta 1899 quedaban incomunicados quienes navegaban
al sur de Patagones, porque más allá no existía el servicio
telegráfico del Correo. Ese año comienza el tendido de la línea
telegráfica a lo largo de la costa atlántica que llega a Cabo
Vírgenes en 1903, con oficinas en todos los puertos, permitiendo
comunicarse a sus habitantes, conocer anticipadamente cuando
llegaban los vapores y avisar cualquier novedad que tenían, como
sucedió con el naufragio del "Comodoro Rivadavia", que posibilitó
ayudarlo rápidamente.
El desastre del "Presidente Roca" en 1909, cuya
noticia y urgente pedido de socorro tardó dos días en llegar a
Puerto Madryn, la oficina telegráfica más próxima, demostró que
resultaba imprescindible utilizar
en los buques el entonces nuevo sistema de radiotelegrafía,
más cuando navegaban lejos de un puerto, indefensos ante una
emergencia.
Al año siguiente la Marina establece estaciones
radiotelegráficas en Ushuaia, isla Año Nuevo, Cabo Vírgenes, y con
posterioridad en otros lugares de la costa patagónica, que
facilitaron las comunicaciones de los barcos, los
cuales instalaron las respectivas estaciones a bordo, cuyas
actividades incluían que los pasajeros podían enviar y
recibir telegramas, en todos los casos intercambiados con las
estaciones ubicadas en tierra.
TRANSPORTE DE CORRESPONDENCIA
Las estafetas ambulantes embarcadas creadas por el
Correo, comenzaron a funcionar en marzo de 1881 a bordo de los
vapores de pasajeros que surcaban los ríos de la Plata, Paraná
y Uruguay.
Publica el Anuario de Correos de 1883 la primera
noticia de un estafetero asignado a la carrera de los puertos del
Sur, quién ese año realiza en el "Villarino" 4 viajes a Patagones, 3
al Chubut, y uno a Puerto Deseado y Puerto Santa Cruz.
Los buques de empresas privadas navegaban con patente
de privilegio postal otorgado por el gobierno argentino,
que concede derechos, tal el caso de preferencia de ingreso a
puerto, y obligaciones, entre ellas, conducir gratuitamente la
correspondencia.
Los censos nacionales de 1895 y 1914, documentan la
escasés de habitantes en: Chubut, 3.748 y 23.065; Santa Cruz, 1.058
y 9.948; y Tierra del Fuego, 480 y 2.504, respectivamente.
La mayoría de los aborígenes no fueron
registrados en 1895. La cantidad que había es tema de controversia
entre los especialistas. Ese año aún no existían Comodoro
Rivadavia (hoy la principal ciudad patagónica), Caleta Olivia, Rio
Grande, etc.
Los
primeros barcos, con poco tonelaje, demasiados pasajeros que
viajaban hacinados y excesiva carga, hacían difícil el trabajo de
los estafeteros por el escaso espacio que disponían para ellos y la
correspondencia bajo su responsabilidad, careciendo casi siempre
de un compartimiento exclusivo para
mantenerla resguardada, viéndose obligados a depositar los sacos en
la bodega junto con el resto de la carga.
Sobre todo al comienzo, quizás por el problema de
bodega compartida donde se mezclaban correspondencia y carga
variada, no siempre el trabajo postal era ejecutado correctamente,
quedando expuestos a hechos desagradables, como el caso de sacos
postales que, destinados a un determinado puerto, eran dejados en
otro, o llevados hasta el final del recorrido, trayéndoselos a la
vuelta, con demora de varias semanas, irregularidades que los
perjudicados en las incipientes poblaciones patagónicas solían
reclamar por telegramas luego reproducidos en los diarios de Buenos
Aires. Utilizaban los mismos medios, cuando denunciaban
incumplimientos de frecuencias prometidas, tarifas altas, mala
atención, etc.
La Memoria de Correos y
Telégrafos de 1912 incluye el informe del inspector Tomás J.
Sartorio, de su visita el año anterior a las principales oficinas
del entonces Territorio Nacional de Santa Cruz, donde describe como
se realizaba el transporte postal
marítimo, indicando problemas y soluciones:
"De las observaciones prácticadas en el viaje desde
Puerto Madryn hasta Río Gallegos en el vapor "Camarones", se saca en
consecuencia lo siguiente: la correspondencia indebidamente es
colocada en un lanchón juntamente con los equipajes y pasajeros, al
arribar a un puerto es natural que con el tratamiento que se le da a
los sacos y canastos, la correspondencia sufre deterioros,
mojaduras, etc.
"En el citado vapor "Camarones", tal vez, de los
pocos paquetes postales, tienen un compartimiento especial para la
estafeta y otros en la bodega para depositar los sacos. Las
autoridades marítimas de la costa desde Madryn, Deseado, San
Julián, Puerto Santa Cruz y Río Gallegos, no prestan ningún
servicio práctico al Correo, en parte obedece esto a no tener
medios de transporte las autoridades marítimas para acercarse a
los buques, teniendo que esperar en la playa la llegada, de las
lanchas de las empresas. Los horarios de llegada y salida de los
vapores son alternados dependiendo de la carga y del tiempo que
les impide la marcha, por cuya causa no tienen día fijo.
"Las autoridades marítimas despachan los buques
sin participar a las Oficinas de Correos a la hora que zarpará el
paquete, lo que trae inconvenientes para el servicio postal. El
sistema que se observa es contraproducente, por un lado el
estafetero previene al Correo que el capitán avisa la salida para
determinada hora y la Sub-Prefectura despacha el barco a otra;
trae como consecuencia que la correspondencia sale anticipadamente
o pierde la expedición. Para evitar estos trastornos sería
práctico establecer que la autoridad marítima anticipadamente
comunique al Correo la hora que despachará el vapor, de manera que
la expedición se efectúe en forma y el público se anticipe a
depositar su correspondencia.
"El Distrito no tiene elementos para establecer
vigilancia sobre los vapores, faltándole empleados para atender el
servicio interno.
"Las oficinas de Gallegos y Puerto Santa Cruz
tienen una asignación de veinticinco y quince pesos
respectivamente para el transporte de la correspondencia, hasta la
playa. Dicha suma para atender los vapores que entran y salen es
muy reducida, teniendo en cuenta que en la temporada de invierno
el servicio para los conductores es recargado debido al trayecto y
temporales que reinan en esta zona.
"Para la primera corresponde un aumento de $ 25 y
para la segunda $ 15, de manera que para lo sucesivo no se
presenten inconvenientes. Otras oficinas importantes y que
necesitan una partida para transporte son las de Deseado y San
Julián las que actualmente hacen el servicio debido a la
generosidad del vecindario quien cede elementos de movilidad. La
asignación mensual de $ 30 será suficiente para atender el
servicio de la playa a la Oficina."
Como dato de interés para la historia postal, deja
constancia que los estafeteros de los vapores "Sarmiento" y
"Camarones", "cobran la tasa ordinaria, absteniéndose de cobrar el
doble", del franqueo.
Estafeteros y envíos postales estaban expuestos
a los peligros y penurias de la navegación en los mares
australes, sea por tormentas, cartas marinas con información
insuficiente o accidentes a bordo, causantes de varios
naufragios, comenzando por el sucedido al transporte "Magallanes"
en 1887, cuando ingresaba a Puerto
Deseado, alcanzando a salvarse tripulantes -menos dos-, y los
pasajeros, mientras se hundió la totalidad del equipaje, carga y
correspondencia.
También se perdieron el "Villarino" en 1899 cerca de
Camarones, y el "Comodoro Rivadavia" próximo a Puerto Deseado en
1903; cuando chocaron con rocas sumergidas, siendo rescatadas las
personas, incluyendo al estafetero y los envíos postales.
Más grave fue la tragedia del "Presidente Roca" en
1909. Navegando frente a península Valdés, se incendia totalmente
causando muchos muertos y la destrucción de toda la correspondencia
recogida en los puertos sureños. Logra salvarse el estafetero,
protagonista de un hecho que evitó más víctimas, pero su
nombre no fue registrado.
También recordamos el "Sarmiento", encallado cuando partía de
Ushuaia en 1912, quedando semisumergido, siendo rescatadas todas
las personas y mucho de lo transportado, entre lo que suponemos
también la correspondencia; y al "Piedra Buena", hundido cerca de
Río Grande en 1921, salvándose los viajeros, y perdiéndose todo
cuanto llevaba.
Mayor trascendencia tuvo el naufragio del "Monte
Cervantes" en 1930 en el canal de Beagle; conducía a bordo 1.200
turistas, que luego de varias peripecias consiguieron llegar sanos y
salvos a tierra.
Ocurre un incidente en plena primera guerra
mundial, a la altura de punta Médanos en la provincia de Buenos
Aires, cuando el crucero inglés "Orama" intercepta y captura al
"Presidente Mitre" de la Hamburgo Sudamericana, mientras navega de
Buenos Aires rumbo a Río Gallegos. Sucede el 28 de noviembre de
1915 y el gobierno argentino reclama al británico por el atropello,
pués si bien la empresa era de capitales alemanes, desde 1907 el
barco tenía matrícula y bandera argentina. Al día siguiente, en
Montevideo fueron bajados pasajeros, tripulantes, equipajes, y 267
sacos de correspondencia que llevaba para los puertos de escala.
La extensa información periodística no menciona un estafetero a
bordo, pero pudo llevarlo. Poco después se llega a un arreglo
diplomático y el vapor es devuelto.
Con el paso del tiempo y
mayor competencia entre las empresas de navegación, son
incorporados nuevos buques con más espacio y comodidades, haciendo
hasta placenteros los viajes de los estafeteros, salvo cuando había
tormentas y padecían inoportunos mareos.
Antonio Balado, que fue jefe de correo en Ushuaia
entre 1940 y 1948, recordaba :
"Lo
normal y corriente era que llegara un barco por mes, pero, en
ocasiones se demoraba hasta dos meses. Puede imaginar la
desesperación de la gente, después de tanto tiempo sin noticias, ya
que muchos las esperaban de los familiares que tenían más al norte,
y otros, las encomiendas con remedios, ropas, etc. Además, los que
recibían diarios, periódicos o revistas, tenían bastante con que
entretenerse con las noticias atrasadas que les llegaban.
"Como consecuencia de ello, la población invadía la
oficina.
"Para la expedición y recepción de la
correspondencia no existían fechas ni horarios, ya que se
aprovechaba cuanto buque de la Marina entraba o salía, y
generalmente ocurría sorpresivamente, dándonos, en ocasiones, el
tiempo justo para preparar la expedición de los envíos.
"Esto podía suceder con un transporte, un
petrolero, un rastreador o cualquier otro que se dispusiera a
transportarla."
Dicha
situación se mantuvo hasta 1948, cuando se resuelve que las cartas
fueran transportadas por avión entre Río Gallegos y Ushuaia, sin
necesidad de sobretasa vía aérea. Mientras el resto de los envíos
postales continuaron siendo mandados por mar.
Arnulfo Basanta recuerda que, hacia 1945 la mayoría
de las cartas eran enviadas con franqueo vía aérea en los aviones
de "Aeroposta Argentina" de la línea Buenos Aires a Río Grande,
mientras el resto, con franqueo vía superficie, la
transportaban camiones contratados que unían Río Gallegos con San
Antonio Oeste, donde la intercambiaban con las oficinas postales
ambulantes instaladas en los trenes del ferrocarril de Buenos Aires
a Bariloche. Lo más voluminoso y pesado: encomiendas, impresos,
diarios, etc., se remitía en los barcos "Asturiano", "José
Menéndez", y los pertenecientes a Transportes Navales,
preferentemente en el "Les Eclaireurs".
Se justificaba
la continuidad del medio marítimo, por la cantidad de encomiendas
que entonces se despachaban, muchas remitidas por algunas casas
comerciales de Buenos Aires, como Harrods y Gath & Chaves, las
cuales utilizaban con éxito la venta por correo para comodidad de
quienes vivían lejos. Respecto a la importancia del movimiento,
Basanta memora que cada barco descargaba en Puerto Deseado
-entonces con 3.300 habitantes-, un volúmen de envíos
postales suficiente para llenar 3, 4 o 5 veces, un camión
que cargaba dos toneladas en cada viaje, proporcionando por varios
días intenso trabajo a los empleados del Correo, pués la mayoría
de las ventas se efectuaban por el servicio de contrareembolso,
donde el destinatario paga al momento de recibir su pedido,
encargándose luego la oficina de remitir el dinero al vendedor
mediante giro postal.
Ignacio Arrúa fue estafetero en los
vapores "Asturiano" y "José Menéndez" en los años 1953 y 1954,
realizando viajes a Río Gallegos y escalas. A bordo recibía
tratamiento de oficial por parte de la tripulación, se alojaba en
camarote de primera clase, disponía de una habitación independiente
para la estafeta, y de un sector cerrado en la bodega para los
sacos y canastos, en su mayoría conteniendo encomiendas e impresos,
cuya carga y descarga estaba a cargo de los marineros del barco.
La estafeta poseía las comodidades necesarias para
atender los asuntos postales, entre ellas una mesa, y un casillero
para clasificar envíos postales. Los pasajeros y tripulantes
raramente depositaban cartas, pero estaba provista de estampillas
para franquearlas, y de matasellos para sellarlas. También
aceptaba telegramas, los cuales en el primer puerto que llegaban,
transfería a la oficina de Correos del lugar, quién los trasmitía
a destino.
REGLAMENTO
Editado en 1895, el libro "Códigos Postal y
Telegráfico" dedica varios artículos a las estafetas ambulantes,
que, con ligeras modificaciones, mantuvieron vigencia
mientras existió el servicio; algunos de los cuales nos permiten
conocer como funcionaban :
"Art. 592 . Las estafetas ambulantes son verdaderas
oficinas de Correos, con la facultad de franquear y expedir
correspondencia como las permanentes y con el deber adicional de
custodiar, registrar y entregar, bajo las constancias
reglamentarias, la valija y correspondencia suelta que conduzca
para todas las oficinas de tránsito.
"Art. 594. El servicio especial de cada estafeta
ambulante deberá ser organizado por las oficinas terminales de la
línea o sección en que sirva, con arreglo a las instrucciones que
les sean dadas por la Sección de Correos.
" Art. 597. Cada estafeta ambulante estará munida de
un sello de fechas y los accesorios necesarios para su uso, una
balanza para el porte de la correspondencia suelta, una plancha de
goma para evitar el deterioro del sello de fechas y facilitar su
impresión, un aparato para luz, un sello para lacre, un registro
para anotación de la correspondencia y para los recibos que se le
otorguen por la misma, un ejemplar del presente Reglamento
especial de estafetas ambulantes, dos de las tarifas Postales, y
el lacre, hilo, hojas y valijas suficientes.
"Art. 600. Los estaferos en las mensajerías o
vapores deberán presentarse en la oficina cabecera de la línea,
una hora antes de cerrarse la valija que deban conducir, y saldrán
de la oficina juntamente con ella.
"Art. 625. Los estafeteros tienen la obligación de
admitir del público la correspondencia que le presente, hallándose
en viaje o en momentos de emprenderlo, siempre que esa
correspondencia no sea intrasmisible. Para los efectos de su
franqueo, serán provistos de timbres, fajas o sobres postales, por
las oficinas terminales de que dependan. "
Refiriéndose al transporte, disponía :
"Art. 689. Los buques que hacen el servicio de
Correos, quedan divididos en dos clases: la 1a. categoría la
constituyen aquellos en los que hay estafeta ambulante.
"Art. 690. En los buques de 1a. categoría, el
servicio se prestará por los estafeteros.
"Art. 691. En los buques de 2a. categoría, la
correspondencia estará a cargo del comisario, a no ser que el
capitán del mismo se encargue de ella o designase, al efecto, a
otro empleado de responsabilidad."
COMUNICACIONES CON CHILE
Punta
Arenas ejerció mucha influencia sobre Santa Cruz y Tierra del
Fuego, siendo hasta 1914, obligado puerto de escala de la entonces
importante navegación interoceánica, vía estrecho de
Magallanes y cabo de Hornos, de los barcos correo y de carga que
unían Europa con los puertos suramericanos situados sobre el
Pacífico, facilitanto el intercambio comercial y postal de toda esa
región con el resto de mundo.
Aprovechando
esta situación privilegiada, en algunos casos, Chile subvencionaba
barcos con su bandera para llevar envíos postales en los viajes a
puertos argentinos australes, donde, casas comerciales de
Punta Arenas tenían sucursales y otros negocios.
Pero el servicio tenía sus problemas, como desde Río
Gallegos se reclama en "La Nación" del 26.01.1901 :
"El jefe de correos Sr. Gaggino, ha pasado una
nota a la dirección general del ramo proponiendo el establecimiento
de un servicio postal entre los puertos del sur y el de Punta Arenas
en territorio chileno.
"Manifiesta que el servicio actual es muy
deficiente y no responde ni a la importancia del desarrollo que han
alcanzado las poblaciones del sur, ni al intercambio comercial que
ellas mantienen con el mencionado puerto chileno.
"El servicio de correos que se hace hoy
aprovechando algunos buques a vela que navegan por exigencias
comerciales, por lo que resulta tardío e inseguro, sufriendo la
correspondencia retardos incalculables con grave perjuicio para el
comercio y el público en general.
"Entra el jefe de correos en otras
consideraciones para demostrar que Río Gallegos necesita contar con
un servicio postal regular con Punta Arenas para el intercambio de
sus valijas, y propone establecerlo empleando la vía terrestre por
medio de correos a caballo, lo que harán por ahora dos viajes
redondos mensuales.
"Esta línea de correos estaría en combinación
con los paquetes del Pacífico que tocan quincenalmente en Punta
Arenas, y así se abreviaría la comunicación entre los puertos
mencionados."
El mismo diario, el 20.01.1907 incluye este
telegrama de Río Gallegos:
"Llegó correspondencia de Punta Arenas, retenida en
ese puerto por más de ocho días, para ser conducida por lo vapores
subvencionados por Chile, que se empeña en distanciarnos de esa
capital dando por resultado que estando a solo cuatro días de
distancia por vía marítima, por los malos servicios administrativos
resultamos a mayor distancia que un puerto europeo."
También
aporta sus observaciones un enviado especial de "La Prensa", el
17.11.1911:
"En la actualidad el gobierno chileno subvenciona
una línea de vapores con 20.000 pesos anuales para que transporten
desde Punta Arenas carga, pasajeros y correspondencia, a los puertos
argentinos, medida adoptada, dice una publicación oficial chilena,
para obtener que aquella ciudad resulte la metrópolis de las
poblaciones del Atlántico argentino del Sur.
"En el hecho resulta realizado el propósito del
gobierno chileno. El telégrafo argentino da preferencia de
trasmisión al telegrama chileno con respecto al expedido en el
territorio argentino. Y el envío de una carta desde Buenos Aires a
cualquier puerto argentino de Puerto Madryn, al Sur, va más rápido
vía Punta Arenas por intermedio del correo oriental y chileno, que
por medio del correo argentino. El hecho en sí, es un colmo; pero la
realidad lo explica.
"De Montevideo a Punta Arenas, la correspondencia
va en cuatro días por los vapores de la Mala Real; y de Punta Arenas
a Ushuaia la correspondencia va también por vapor chileno.
"Si se espera la correspondencia por vía
argentina, no llega ni en dos meses.
"La dirección de correos y telégrafos, imbuida de
la solución de detalles de servicios de correos para los grandes
centros de población, no encara problemas como el que tratamos.
Procede con la misma indiferencia que el gobierno nacional, respecto
de los territorios del Sur.
"Al amor patrio le afecta que la indiferencia de las autoridades
llegue a beneficiar zonas y puertos extraños."
En su Memoria de 1910, el gobernador de Tierra del Fuego informa
"Los vapores chilenos "Alfonso", "Amadeo", "Alejandro" y otros
pertenecientes todos a armadores chilenos, sirven los puertos de
Rio Grande y San Sebastián" y que "la correspondencia de esos
departamentos se recibe y remite por dichos vapores". En tanto la
destinada a Ushuaia, desde Punta Arenas la traslada el "Carolina"
con subvención del gobierno chileno.
Dicha situación se mantiene en 1914, sobre la cual el
gobernador expresa "Entre ésta y Punta Arenas viajan con alguna
regularidad dos pequeños buques de bandera chilena que traen
pasajeros, carga y correspondencia. Uno pertenece a la firma Braun y
Blanchard y el otro a la de Amadeo Pasinovich. Entre Punta Arenas y
Río Grande navegan los buques de la Compañía Menéndez Behety."
Ese
año el Correo comisiona un inspector a Tierra del Fuego, de cuyo
informe se extrae :
"La correspondencia llega a la mayoría de los puntos
de la Tierra del Fuego con atraso de meses y frecuentemente se
extravía en gran cantidad en razón de que es conducida por barcos de
bandera chilena, cuyos capitanes efectúan de favor el transporte,
negándose a otorgar recibo por aquella; lo que unido a la
circunstancia de ser entregada en los puertos de destino a la
primera persona que la solicita, explica sus frecuentes extravíos.
"No menos grave que la circunstancia apuntada es el
hecho, de que, las piezas postales que circulan en aquellas regiones
son franqueadas con timbres chilenos porque barcos de bandera
argentina no se aproximan a esos puertos, restándose así entradas al
erario nacional."
El trámite burocrático llega al Ministro de Marina,
quién responde no poder garantizar un servicio regular con el
"Piedrabuena" que ya viene comunicando Ushuaia y otros puertos de la
isla, con Punta Arenas, dentro de sus posibilidades, porque no está
en buenas condiciones, pero que será reemplazado con el "Vicente
Fidel López" que se termina de reparar, lo cual se concreta poco
después.
Por entonces, entre Punta Arenas, los puertos
santacruceños, y en ocasiones hasta Comodoro Rivadavia, conducían
correo los chilenos "Cordillera",
"Porvenir" y "Araucaria".
Falta
determinar hasta cuando se
mantuvo esta situación -que estimamos no se prolongó más allá de la
década de 1920- , y si en el viaje de regreso esos barcos recibían
correspondencia de las oficinas del correo argentino. Es muy
posible, que empresas y personas les confiaran cartas para ser
despachadas en el correo de Punta Arenas.
La
ley argentina de cabotaje de 1910 que dispuso restringir el tráfico
de barcos de bandera extranjera en los puertos argentinos, más la
apertura del canal de Panamá e inicio de la primera guerra mundial
en 1914, influyeron para que comenzara a reorientarse el movimiento
comercial marítimo hacia Buenos Aires y que Punta Arenas fuera
decreciendo en su importancia como centro regional redistribuidor
de importaciones y exportaciones.
MATASELLOS
Las estafetas estaban provistas
de matasellos, para fechar y dar autenticidad a las guías donde se
registraba la transferencia de sacos y canastos,
y sellar las cartas impuestas a bordo.
Walter Bose y Rolf Korth, en su libro detallan
e ilustran los conocidos, comenzando por el utilizado a bordo del
"Villarino"; seguido del correspondiente al "Santa Cruz", por cuya
existencia suponemos que además les fueron provistos con sus
respectivos nombres a los transportes "Guardia Nacional" y "1º de
Mayo", que llevaban estafeteros.
También es el caso del perteneciente a la "ESTAFETA
MARÍTIMA - CHUBUT", imaginamos que puede existir otro de la misma
época con la leyenda "Comodoro Rivadavia". Y de "ESTAFETA COSTA SUR
(Nº 6)", del cual estimamos se fabricaron por lo
menos cinco matasellos más, con las numeraciones previas.
Más dificultad ofrece el
"AGENTE POSTAL EMBARCADO" seguido de un Nº de orden. En este caso,
asignan los números 3, 4 y 5 a la línea Costa Patagónica, 13 y 14 a
los cruceros de turismo del "Cap Polonio", mientras 18, 19 y 21 en
la navegación fluvial. En su obra, Mario Kurchan reproduce el Nº 6,
usado en el cabotaje marítimo. Resta conocer, cuales otros números
no indicados aquí, también corresponden a matasellos destinados al
servicio austral.
De posibles modelos
posteriores, solo conocemos el empleado a bordo del "Asturiano" en
1937, grabado con "ESTAFETA MARITIMA N. 3 - ARGENTINA". Faltan
encontrar los números 1 y 2.
Identificarlos con números, en lugar del nombre del
buque, tuvo carácter práctico, pués permitía que un mismo matasellos
fuera usado indistintamente en cualquiera de los asignados a la ruta
denominada Costa Sur.
Todos son raros, entre otros motivos, porque durante
las primeras décadas los barcos no amarraban sobre la costa y los
habitantes de los pueblos costeros no tenían acceso directo al
estafetero para despachar cartas de última hora, mientras pasajeros
y tripulantes parece no tenían demasiado interés en
hacerlo. Además es remota la posibilidad de encontrarlos estampados
en viejos documentos administrativos, debido a su destrucción cuando
vencía determinado plazo de archivo.
Otro aspecto que necesita mayor investigación, es
conocer si todos siempre llevaron estafetero a bordo, o existieron
períodos en los cuales algunos carecieron de ellos y la
correspondencia viajaba como carga bajo la responsabilidad del
comisario de a bordo, como sucedió en los últimos años con la
enviada a Tierra del Fuego en los transportes navales .
EL FINAL
Fue paulatino; comenzó con el establecimiento del
servicio postal aéreo, que llegó a Comodoro Rivadavia en
1929, extendido al año siguiente a Puerto Deseado, Puerto San
Julián, Puerto Santa Cruz y Río Gallegos, en 1935 a Río Grande,
y Ushuaia en 1948; a lo cual, en las décadas de 1930 y 1940
sumamos la construcción de nuevos caminos por donde circulan cada
vez más y mejores vehículos automotores, también aprovechados por el
Correo para sus envíos
Coincidente con la disminución del volúmen de las
expediciones postales por barco, por la competencia mencionada, a
mediados de la década de 1950 se produjo una crisis económica en el
negocio marítimo, perjudicando a "La Anónima" que vendió sus veteranos
"Asturiano" y "José Menéndez" en 1955, reemplazándolos
el Correo con el servicio de camiones ya mencionado.
Sin embargo, continuó mandando con Transportes
Navales las encomiendas e impresos destinados a Tierra del Fuego
hasta 1964, cuando estableció el transporte aéreo de todos los
envíos postales en Argentina, especialmente a los destinos
lejanos. No obstante, poseemos indicios que por unos años más
habría seguido enviándosele por esa vía las encomiendas
internacionales llegadas al país con franqueo vía superficie.
La revista "Argentina Austral", publicada por "La
Anónima", en enero de 1964 incluye el editorial "Problemas del
transporte en la Patagonia", del cual transcribimos :
"En algunas de sus expresiones más modernas han
mejorado notablemente los medios de transporte en la parte sur del
país. Tal ocurren con los servicios aéreos de notable evolución, y
con los automotores.
"En cuanto al transporte marítimo se lo ha colocado
en situación desfavorable con relación a lo que pudo seguir siendo y
a lo que debe ser en el futuro. Primero fueron determinadas normas
que condujeron a la supresión del servicio de pasajeros, en los
barcos de empresas privadas, por resultar antieconómico. Luego la
falta de obras obras portuarias, que encarecen con exceso las
operaciones."
Así se fue desvaneciendo la época más importante de la
navegación patagónica, preservada con nostalgia en la memoria de
quienes la vivieron, cuando, en cada puerto los barcos eran
esperados ansiosamente, en especial por su carga postal.
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REFERENCIAS
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URBANO, Pedro. Puerto Deseado. Agradecemos su investigación
y testimonio personal.
(abren en página aparte)
- Mapa de Argentina.
- Desembarco de correspondencia en Puerto
Santa Cruz.
En primer plano descarga de un canasto de
mimbre conteniendo encomiendas.(c. 1930)
- Desembarco de pasajeros en Puerto San
Julián. A la izquierda el "José Menéndez". (c. 1930)
- Correspondencia a bordo. ("Caras y
Caretas", 03.12.1904)
- Estafetero clasificando la
correspondencia en su camarote. ("Caras y Caretas", 03.12.1904)
- Matasellos.
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