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Editado
entre fines de 1958 y principios de 1959. Fue pública la disputa
producida en Esquel entre Luis Feldman Josin y Osvaldo Bayer y las
diferencias y rivalidades se tradujeron no sólo en hechos concretos
sino en sucesivas notas de prensa. Osvaldo Bayer fue tomado como
periodista por Josin en el diario ESQUEL por lo cual aquél se
instaló en la ciudad con su familia; sin embargo, tras varios meses, en
noviembre de 1958, el director del diario decide prescindir de sus
servicios, por ciertas diferencias producidas en el tratamiento de
noticias.
Considerando el hecho una injusticia y persecución, Bayer, fiel a su
espíritu combativo y socialmente crítico, creó un nuevo periódico: LA
CHISPA. En su breve existencia, este medio, presentado como defensor
de los trabajadores y contra el hambre y las injusticias, fue el vehículo
con el cual Bayer pudo atacar a Feldman Josin, ampliar detalles sobre
usurpaciones de tierras, el desabastecimiento de azúcar provocado por
la empresa Lahusen, duras e irónicas críticas a concejales e
intendente de Esquel y algunas notas sobre producción, problemas de
frontera y de la entonces legislación aduanera sobre el paralelo 42º.
Las notas no son siempre eran firmadas y pocas con su nombre, pero sería
inconfundible su presencia detrás de las mismas para los lectores del
pequeño periódico. No obstante, el responsable de LA CHISPA era
el joven Juan Carlos Chayep. La edición, de poca tirada, costaba sólo
un peso.
El primer número sale el 20 de diciembre de 1958, durante el primer año
de la presidencia de Arturo Frondizi y los primeros tiempos de la
provincialización del Chubut, el exilio de Perón y la participación
política limitada. Bajo el nombre sugerente nombre, aparece la leyenda:
“Contra el Latifundio – Contra el Hambre – Contra la
Injusticia”.
En una especie de declaración de principios, dice que “... sale a
la calle desnuda de alardes tipográficos y en un tamaño que parece de
periódico escolar. No importa. Esta hoja es humilde pero llevará en
sus puños la verdad y la nobleza del humilde que no debe a nadie ni se
debe a nadie. Será una voz de justicia.” Luego, tras anunciar que
defenderá a los trabajadores, dice que sus páginas “... estarán
cerradas a los explotadores, a los que se autotitulan democráticos, a
los padres de la patria que nos legan la vergüenza de una ciudad
rodeada por el hambre y la ignorancia.”
Anuncia que a diferencia de la prensa tradicional que escapa a los
ataques personales, LA CHISPA caerá “... valientemente y
limpiamente en el terreno personal cuando se trate de causas justas y
eminentemente populares y sea necesario desenmascarar a los que vienen
hace mucho explotando a la comunidad.” Y cierra definiendo su
lema: “Del brazo del pueblo, luchar por él.”En sus pocos números, LA CHISPA abarca diversos
temas interesantes y con un estilo directo, comprometido, a veces
agresivo o irónico, denunciando casos con nombre y apellido o
referencias claras para los lectores.
Entre otros, estos temas son:
- La denuncia de una usurpación de tierras en Colonia Cushamen en
perjuicio de la familia Nahuelquir y en beneficio del comerciante,
ganadero y luego diputado provincial Julio Telleriarte
- La denuncia de maniobras de desabastecimiento en azúcar y otros
productos de parte de la Casa Lahusen en perjuicio de los consumidores.
- Sus diferencias y disputas públicas con Feldman Josin.
- Críticas hacia concejales e intendente de Esquel por actos de
gobierno, como dilaciones en cuanto al pavimento, postergación del
basurero municipal e incumplimiento de horarios de trabajo por los
funcionarios políticos.
A partir de la lectura de algunas de estas notas podremos ver la
diferencia de estilo periodístico entre LA CHISPA y el diario ESQUEL,
relacionado con las diferencias ideológicas entre Josin y Bayer.
Como ejemplo, se analiza la denuncia de usurpación de tierras en
Colonia Cushamen en perjuicio de la familia Nahuelquir.
El informe se realiza en varias ediciones y se lo presenta con este
encabezado: “Hace cerca de cuarenta años que el Estado entregó al
jefe aborigen Rafael Nahuelquir un predio de 625 hrs. en el lote 140 de
la Colonia Cushamen, de acuerdo a la ley 1501 del 20-10-1899 que se
refería a la adjudicación de lotes a la tribu Ñancuchi (sic)
Nahuelquir en reserva especial de 200 lotes de 625 hrs. cada uno. El
periodista agrega que el trabajo del corresponsal no es sensacionalista
sino serio, inspirado en la sed de justicia frente a un asunto, dice,
tan celosamente guardado.
En la segunda presentación del tema, se hace referencia a un ciudadano
árabe, Juan Cefir, que alquiló al jefe Rafael Nahuelquir, poblador del
lote 139, una casa en el
lote 140 pero no sólo no pagó ni quiso devolver sino que además vendió
remodelada a un conciudadano de nombre Heikel El Khazen. LA CHISPA
dice que “... estableció un comercio y desde él comenzó el
despojo de las familias aborígenes de la colonia.”
El perjudicado fue a Buenos Aires y obtuvo por escrito el
reconocimiento de la Dirección de Tierras de su propiedad; los intrusos
debían pagar el alquiler y devolver la tierra y la casa. Pero a poco de
ese viaje, murió de un síncope, dato que el periodista expresa con
dudas, y desapareció todo
rastro de la documentación.
Se inicia la sucesión a cargo de hijos menores y pobres y una esposa,
Cecilia Prane, también pobre y analfabeta contra cuya voluntad se
nombra a un tal Miranda como depositario de los bienes. También se
nombró un tasador que cobró 160 pesos de honorarios que los menores,
según el relato del diario, abonaron en efectivo “... al señor
Julio Telleriarte, comerciante de la zona, para que entregara al
tasador, señor Luis Zuschlag. Julio Telleriarte entregó un recibo a
los menores en el que constaba el pago de esa suma y su destino.” Este
recibo se extravió.
Años después, Zuschlag inicia juicio contra la sucesión
Nahuelquir-Prane por cobro de honorarios aduciendo que no se le habían
abonado sus servicios como tasador. El juez ordenó el remate de los
bienes sucesorios según expediente nº 5723, año 1946 del Juzgado de
Primera Instancia de Esquel, que “... se hizo sin notificar a los
herederos quienes se vieron sorprendidos al ver rematados sus animales
vacunos, lanares y yeguarizos, sus útiles de labranza, carros, sogas,
etc, su casa y sus árboles. Quién fue el comprador? Pues nada menos
que Julio Telleriarte.”
quien pagó, como ejemplo, diez pesos por catorce álamos. El
semanario afirma que a la fecha, los herederos no habían recibido un
centavos y que se habían negado valientemente a desalojar la casa.
Los menores Nahuelquir se presentaron ante la Justicia local pero no tenían
el recibo en cuestión. Ante el paso del tiempo sin novedades, fueron a
Buenos Aires y reclamaron ante la oficina de la Dirección de Tierras,
se abre un expediente en la Dirección Nacional del Aborigen y apelan a
la Justicia Federal. Según el semanario, Telleriarte los amenaza en
Esquel con el desalojo total de la Colonia porque no había recibo y según
él, el difunto le debía mucho dinero por mercaderías. Pero el joven
Florentino Nahuelquir halló el dichoso recibo y lo depositaron en el
Juzgado. Gastaron todo su dinero trabajado duramente pero permanecieron
en su casa bajo la permanente amenaza de desalojo.
En la edición del 7 de febrero de 1959, finaliza el informe. Se hace
referencia a una edición del Diario ESQUEL, en el cual se
menciona (Pág. 3, col. primera del 03-02-59), una moción de
preferencia del entonces Diputado Provincial de la UCRP en la
Legislatura. Telleriarte solicita una investigación parlamentaria por
este tema y por lo que considera difamaciones de LA CHISPA, que
le responde, entre otras cosas, que se lo investiga y critica no por su
actuación parlamentaria sino por hechos anteriores y que debería
recurrir a la Justicia Civil y no a una comisión por cuya existencia,
el semanario no teme.
Además, ante los dichos de Telleriarte (“Sin prestigio no podría
sentarme un minuto más en esta banca”) le responden: “ ...
qué espera para levantarse Sr. Telleriarte o cree por ventura tener
prestigio?”Confrontando estas páginas de corta duración con el
Diario ESQUEL, éste no menciona absolutamente nada del informe
que semanalmente arroja LA CHISPA a otros lectores interesados
sobre las tierras de Rafael Nahuelquir, salvo el comentario al cual se
alude respecto de los dichos de Telleriarte en la Legislatura.
Más allá de las derivaciones del caso, la finalización del asunto a
favor de los indígenas o en su contra, lo que resalta es el estilo
investigador y denunciante de LA CHISPA, sin amedrentarse al
acusar a viejos dirigentes políticos, comerciantes de la región,
estilo que se contrapone a las formas cuidadas y conservadoras del
Diario ESQUEL. Cabe destacar que en la década del 40, Luis
Feldman Josin, Julio Telleriarte y Julián Ripa , compartieron la
fundación de la escuela secundaria, génesis de la Escuela Normal de
Esquel y el trabajo de profesores ad-honorem durante varios años.
Julián Ripa, concejal socialista en tiempos de LA CHISPA,
también criticado dos veces por el semanario en su corta duración,
era yerno de Telleriarte y en su libro “INMIGRANTES EN LA PATAGONIA”,
realza la figura de su suegro sin mencionar, claro está, el asunto en
cuestión.
En realidad, estos tres vecinos formaban parte de un sector dirigente de
Esquel, muy cuestionado en la ciudad por numerosos vecinos de quienes el
semanario decía hacerse eco y por el mismo Bayer quien no cesa de
atacar el poder de los ganaderos y dirigentes que llama
“pretendidamente demócratas” y especialmente a Josin a quien acusa
de utilizar en beneficio propio y de sus pares las ventajas de un cargo
relacionado con las aduanas fijadas en la década del ’50 por el
Paralelo 42º.
Cabe destacar que en los años previos al frondizismo (1957-8) también
circuló un periódico quincenal, crítico y político, denominado DECIMOS
bajo la prédica del artista Walter Cristiani, muchas veces censurado y
criticado por presuntas ideas de izquierda por parte de la comunidad.
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