| ¿Corsarios o Piratas? |
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El corso fue una forma legítima
de guerra mientras duró la época de las velas,
pero era legal sólo cuando había sido declarada la
guerra y después de que el gobierno entregara al
propietario del buque una patente de corso como
señal
de aprobación, en caso contrario era un pirata y
podía ser ahorcado como un criminal. |
| En la historia de todas las
marinas, el corso es un preliminar esencial a las
acciones. En las grandes flotas de tiempos
posteriores, porque en esa etapa el Estado posee muy
pocos buques, y hay muchos aventureros que
prefieren navegar por su propia cuenta sin las
restricciones de órdenes gubernamentales o códigos
de conducta profesional. |
| A veces, cuando han alcanzado la
fama gracias a su propio esfuerzo, son empleados por
el Estado como oficiales. Esta fue la carrera de hombres
como Francis Drake en Inglaterra, Jean Bart en Francia y
Paul Jones en los Estados Unidos. El oficial de Marina
regular aparece sólo cuando se ha formado una tradición
naval y se abre ante él una carrera. En la época
isabelina la Marina Real era insignificante, pero el
número de marinos deseosos de realizar incursiones por
la América española o de interceptar las flotas que
traían tesoros del Perú y las carracas de las Indias
Orientales era enorme. |