PATAGONIA database

Menú Principal > Indice  > El Correo en Cabo Blanco

El Correo en Cabo Blanco

por Humberto Brumatti 

mailto:[email protected]

        Existen evidencias cartográficas del conocimiento precolombino que los antiguos tuvieron  sobre América, como el mapa de Enricus Martellus Germanus, un cartógrafo alemán también conocido como Heinrich Hammer, publicado en Londres en 1489, donde en la parte denominada "Cola del Dragón" muestra Suramérica con sus principales ríos y accidentes geográficos, como también, claramente está delineada la zona de cabo Blanco.

       Prestigiosos historiadores han venido investigando para determinar quienes fueron los navegantes que realizaron los descubrimientos usados para confeccionar los mapas, y las hipótesis comprenden desde egipcios, fenicios y chinos, hasta poderosos soberanos o marinos en busca de fortuna, cuyos nombres no trascendieron.

       España, interesada por encontrar un paso entre los océanos Atlántico y Pacifico, luego de fracasos anteriores, confió esa tarea a Fernán, Fernando o Hernando de Magallanes, quién zarpó en 1520. Navegando hacia el sur, luego de sobrepasar el río de la Plata, siguió teniendo a la vista la costa atlántica para ubicar donde podía efectuar el cruce, tal como lo escribe Antonio Pigafetta, cronista de la expedición, "Costeando esta tierra hacia el Polo Antártico", por lo tanto debió reconocer cabo Blanco.

      También mencionamos el polémico mapa adjudicado a Juan Sebastián Elcano, quién concluyó la vuelta al mundo iniciada por Magallanes, y habría sido confeccionado en 1523, donde sitúa con su nombre a cabo Blanco, en consecuencia el topónimo correspondería a la expedición de Magallanes.        Consideramos justificada la omisión de Pigafetta en proporcionar mayores detalles, porque los primitivos diarios de viajes de los españoles ocultaban pormenores de la navegación que podían ser utilizados por sus competidores portugueses, y viceversa,  pués cada uno deseaba disfrutar  sus descubrimientos conseguidos con tantos sacrificios.

      Carlos V de España firmó en 1522 las Capitulaciones para una segunda armada en busca de especias del lejano Oriente, confió la misma a fray García Jofré de Loaysa, quién zarpó dos años después con su armada, piloteada por Elcano. Al arribar a las costas patagónicas, el 8 de enero de 1526 Loaysa avista cabo Blanco, y como en el caso anterior, es nombrado así por los depósitos de guano que dan ese color a las rocas y posiblemente por las aguas blanquecinas que bañan la costa. El lugar exacto, situado en Latitud 47º12´S, Longitud. 65º44´ W, se destaca por tres grandes peñascos irregulares, alcanzando el mayor 42 metros de altura, unidos a tierra por un ismo bajo, dándole el aspecto de una isla.       Compartimos la opinión de Lenzi, cuando afirma "En rigor de verdad, lo que él llamó Cabo Blanco, corresponde a un conjunto de accidentes, los que comienzan en Dos Cabos y se prolongan más adentro del Cabo Blanco propiamente dicho", en clara descripción a la amplia extensión de tierra que se adentra en el océano.       Por el Tratado de Tordesillas firmado en 1494 entre España y Portugal, donde fue señalada la línea de limitación entre las futuras tierras que se descubriesen, la Patagonia quedó comprendida entre las tierras de América adjudicadas a la primera, quién decidió poblarla enviando la expedición de Pedro Sarmiento de Gamboa para fundar dos pueblos en la zona de cabo Vírgenes en 1584, propósito que resultó frustrado, igual suerte corrieron otros intentos posteriores de colonización en Puerto Deseado y Puerto San Julián, cuando ese inmenso territorio formaba parte del Virreynato del Río de la Plata con sede en Buenos Airtes.         Luego de su Independencia, Argentina continuó ejerciendo la soberanía sobre tan inmenso territorio, dividiendo administrativamente la Patagonia en 1884, donde cabo Blanco integró el nuevo Territorio Nacional de Santa Cruz, coincidente con esto comienza a poblarse la zona, mediante la instalación de una colonia en Puerto Deseado, con quién quedará vinculado en el futuro.

       Fue lento el crecimiento de la población blanca por las muchas dificultades que sufrían al llegar, haciendo poco atractiva la instalación y permanencia. El Censo Nacional de 1895, en la costa norte de la ría Deseado (que abarcaba hasta cabo Blanco) solo registra 14 personas (7 hombres y 7 mujeres), viviendo en 4 casas; donde evidentemente no quedaron censados los indios tehuelches que vivían en la amplia zona.

       El conflicto de límites existente entonces con Chile, y la visita en 1899 del presidente Julio A. Roca hasta el extremo austral argentino, donde conoció las grandes necesidades de esa extensa región, prometió darles prontas soluciones, como en el caso de las comunicaciones, para lo cual dispuso construir  una línea telegráfica a lo largo de la costa atlántica, desde General Conesa a cabo Vírgenes, cuya dirección se confió al inspector técnico José Olivera.

      Cuando su tendido avanzaba de Comodoro Rivadavia a Puerto Deseado, el 25 de junio de 1901 los señores Gaibisso y Nocetti de Buenos Aires se dirigen al Director General de Correos y Telégrafos, doctor Miguel García Fernández, y, haciendo mención que son socios en la concesión de una mina de sal en cabo Blanco, le solicitan que la línea "pase por el mismo Puerto de Cabo Blanco",  informándole :

         "Este Puerto ha sido reconocido recientemente por el Comandante del vaporcito Tehuelche por órden del Ministerio de Marina resultando reunir condiciones bastante buenas.

         "Para la instalación de la oficina telegráfica hay en ese paraje una ante-meseta a propósito para esa instalación, pués a más de estar reparada de los vientos por los cerros que la circundan, tiene buena agua potable, leña y pastos, condiciones estas que más al interior no es fácil obtener.

         "Hemos solicitado del Ministerio de Marina, que los Transportes Nacionales hagan escala en ese Puerto, cosa que esperamos se accederá."

         Ese mismo día, el director de Telégrafos Pedro López ordenó "Pase al Señor Inspector Don José Olivera para que se sirva disponer la instalación de la oficina Cabo Blanco y que su instalación sea ventajosa en la traza que se hará."

         En igual sentido, "La Prensa" del 2 de agosto anuncia :

        "El Ministro de Marina se ha dirigido a la Dirección General de Correos significándole la conveniencia de que la línea telegráfica que está por terminarse en las costas del Sur, toque en cabo Blanco, donde podría instalarse una estación trasmisora.

       "Para fundar ese pedido, el Ministro de Marina observa que en cabo Blanco se colocará un faro y un semáforo, y que en ese punto, por su posición geográfica y sus facilidades para  la navegación, irán a recalar los buques de guerra y mercantes que navegan por aquellas aguas.

       "Aparte de eso, la estación telegráfica en cabo Blanco facilitará, a juicio del Ministerio, todas las comunicaciones estratégicas y comerciales que hagan los buques de la escuadra y los de la marina mercante."

      A principios de diciembre el  "Fueguino", primer transporte nacional en operar en la caleta sur del cabo, descargó madera para las instalaciones de las salinas, oportunidad que aprovechó para realizar sondeos, sin encontrar bajos fondos ni escollos.

       La oficina de Correos y Telégrafos fue inaugurada el 2 de enero de 1902 con el nombre de "Puerto Cabo Blanco",  en una casilla de cinco piezas, de cuatro por cuatro metros cada una, con doble forro de madera y su exterior con cinc canaleta; pintado en su exterior de color gris y en el interior con dos manos de aceite y una de barníz. Además, separada, una cocina de tres por tres metros, de cinc canaleta. Al comienzo estuvo a unos 2.000 metros al sur del cabo, pero meses después se la trasladó al puerto de la caleta Sur, donde llegaban los barcos y se producía todo el movimiento comercial. Se le asignó la señal de llamada telegráfica "CÁ"

       Para hacerse cargo de la oficina, el 18 de diciembre anterior había sido designado Juan M. Fernández, con $ 150 de sueldo . Sin embargo, quién recibió el inventario el 2 de enero, fue Horacio Luis (1). El primer guardahilos conocido es Rodolfo de la Cuesta desde el 1º de setiembre, al cual siguió Secundino Barrozo, nombrado a contar del 16 de diciembre de 1902.  (2)

       Por la lejanía de los centros donde aprovisionarse,  al personal le dejaron  víveres secos y  una majada de 4 carneros y 200 ovejas, para alimentarse con su carne.

       El 16 de abril recibió la importante visita de los directores García Fernández y López , quienes regresaban a Buenos Aires a bordo del vapor "Chubut", luego de un viaje de inspección a las obras del telégrafo en los territorios del Sur.

       Los primeros días de enero de 1902 arribó procedente de Buenos Aires el "Santa Cruz", trayendo personal y elementos necesarios para explotar la nueva salina, como también postes para continuar el tendido de la línea telegráfica al sur. Este vapor tenía a bordo una estafeta postal, encargada de entregar y recibir correspondencia en los puertos, estimando que por primera vez la intercambió con la nueva oficina.

       Para los envíos de correspondencia, además del  "Santa Cruz", también se utilizaban los otros transportes navales "1º de Mayo" y "Guardia Nacional"; y los barcos "Comodoro Rivadavia", "Chubut", "Presidente Roca" "Presidente Quintana" y "Camarones" de la Compañía "Hamburgo Sud Americana", representada en Argentina por Antonio Méndez Delfino y Cía, los cuales hacían escala en sus viajes entre Buenos Aires y los puertos situados al Sur, hasta Ushuaia y Punta Arenas. Todos contaban con estafeta de Correos, atendida por un empleado postal embarcado.

       Desde hacía tiempo eran conocidas las salinas existentes en la zona, cuya explotación comercial la inició Sebastián Gaibisso con sus socios en 1902, y poco después se hizo cargo la "Companía de las Grandes Salinas", perteneciente a Lucio Parmeggiani y Cía. de Buenos Aires, la cual para transportar la sal hasta la costa, construyó un ferrocarril Decauville de 7,5 kms de extensión,  formándose un pequeño poblado con negocios y fondas. Los barcos antes nombrados trasladaban las bolsas de sal a Buenos Aires, y en menor cantidad a otros puertos de la costa, y cuando la producción excedía la capacidad de ellos,  la empresa salinera utilizaba el velero "Cabo Blanco", además de otras embarcaciones.         Esta actividad se consideró un progreso para la región, pués trabajaban unas cien personas durante el verano, quienes consumían gran cantidad de ovinos comprados en la zona, de los cuales hasta entonces solo se aprovechaba la lana.         Desde tiempo inmemorial, la fauna había sido la dueña del sitio. La presencia humana no modificó sus hábitos. "La Prensa" publicó el 14 de setiembre de 1902 :       "Nuestro corresponsal en Cabo Blanco (Santa Cruz) nos comunicaba ayer, por telégrafo, que los moradores de aquella localidad se encuentran casi perseguidos por la cantidad extraordinaria de lobos marinos. Añadía que todas las mañanas el empleado de la oficina de telégrafos, Sr. Arturo Guerra, al abrir el despacho se veía en la obligación de matar a tiros varios de aquellos anfibios, para que los demás despejaran la entrada".

      "Los lobos no son animales peligrosos, pués caminan muy lentamente y no atacan al hombre; pero pueden ofrecer algún riesgo para quién se quedara entre un gran número de ellos.

      "Hemos querido comprobar la exactitud de la noticia en la Dirección General de Correos, y dicha repartición nos manifiesta que, efectivamente, es extraordinario el número de lobos marinos en aquel punto, según acaba de declararlo uno de sus empleados, llegado hace poco de una de las oficinas del extremo Sur."

      En los primeros años, también sirvió de puerto para cargas y pasajeros a lugares cercanos como Mazaredo, unidos además por un correo a caballo desde 1902; y también, más de una vez a Puerto Deseado, cuando algunos barcos pasaban de largo, y resultaba más seguro ascender en Cabo Blanco, pués a los vapores les convenía económicamente hacer esta escala.

      Además de los barcos, en 1906 también quedó establecido un transporte de correspondencia de correo a caballo con Puerto Deseado. Años después lo reemplazó una mensajería automóvil con tres viajes mensuales, servicio que continuó hasta la clausura de la oficina.

      Entre los peones de las salinas, reclutados en Buenos Aires, venían algunos con malos antecedentes, los cuales causaban conflictos, y hasta alguna muerte, obligando a intervenir a la policía de Puerto Deseado situada a 80 kms. En junio de 1908 se instaló una comisaria para tranquilidad de los habitantes permanentes de la zona.

      El Censo Nacional realizado en 1914,  registra el edificio de la oficina de Correos y Telégrafos, situado sobre un terreno de 10.000 mts2., con valor de 2.200 pesos.

      La zona no ofrecía atractivos para largas permanencias del personal, el cual era renovado periódicamente. Han perdurado los nombres de los jefes : Arturo Guerra (1902), Luis Charriaud Recayte (1904/1908) (3), Juan Brigando (1911), Virgilio Pérez  (1917), Ángel Gaveta (1923), Luis A. Rosales (1925), José del C. Corpus (1930), Felipe Fernando Ludueña (1935), Ramón Rodríguez (1948) y Nicolás Welindo Peñaloza (1958)

      El postergado plan para establecer un faro,  es reactivado en 1914 a partir del informe del capitán de fragata Nelson Page, sobre la conveniencia de erigirlo en ese lugar. En octubre de 1915, el jefe de la División Hidrográfica, Faros y Balizas, capitán de fragata Pedro Gully eleva el proyecto definitivo, comenzándose las obras a mediados del mes siguiente bajo la dirección del ingeniero César Caccia. Las obras finalizaron en 1916, utilizándose 110.000 ladrillos de forma trapezoidal para la torre del faro, 86.900 ladrillos comunes para la casa y 40.000 kilos de cemento, entre otros materiales. El aparato óptico construído por la casa Barbier, Bernard & Turenne de París (Francia) quedó instalado en octubre de 1917, cuando se efectuaron las primeras pruebas, siendo habilitado el día 20, y oficialmente inaugurado el 1º de noviembre, prestando desde entonces una eficiente ayuda y seguridad a la navegación marítima. Posteriormente recibió mejoras para modernizarlo. ( 4 )

      Como afirma Pestalardo, desde el principio de la construcción del faro, la correspondencia oficial y personal desde y hacia el faro, era llevada por los buques de la Armada que recalaban allí, a lo cuál le vemos un sentido práctico y económico, pero no excluimos la posibilidad que también se despachara  por medio de la oficina de Correos, cuando era necesario enviarla, en un buque que no pertenecía a la Marina.

      Además, la oficina transmitía diariamente a Buenos Aires, los telegramas enviados con la información meteorológica obtenida en el faro.

      El 7 de abril de 1919 el Ministro de Marina dispuso que todos sus barcos, cuando navegaran a la costa patagónica, fueran aprovechados para conducir correspondencia a los puertos de escala, posibilitando al Correo expedirla en la forma más rápida y segura posible, disminuyendo las demoras crónicas. Sin embargo, parece que solo oficializó el sistema, pués el  5 de octubre  de 1917 parte de Buenos Aires el buque balizador Alférez Mackinlay, llevando  15  toneladas de envíos postales para distintos puertos, entre los que estaba incluído cabo Blanco, donde llegó el día 30.

      Durante muchos años, fueron problemas crónicos el mal estado de las líneas y la falta de personal, como el 1º de marzo de 1918 lo informa desde Puerto Deseado el corresponsal de "La Prensa" :

      "Las recientes interrupciones de la línea telegráfica, causan grandes perjuicios a estas regiones que se ven privadas de informaciones comerciales y particulares de interés general.

      "Aquí donde el telégrafo constituye el único medio rápido de comunicación con los centros comerciales del país, dado lo reducido del tráfico marítimo, se deja a los habitantes aislados completamente.

      "En general el mal radica en el mal estado de la línea del Sur, que hace años no se repara y tambien en defectos administrativos que se acentúan más debido al aumento enorme, cada año, de despachos telegráficos.

      "Además muchas oficinas de la campaña carecen de guardahilos por haber sido trasladados a otras partes y no reemplazarlos."

      Alrededor de 1930, la empresa salinera abandonó la explotación por no resultar rentable, pués además de utilizar un sistema de extracción que producía  poco rendimiento, otras salinas situadas más al Norte, cercanas  a líneas ferroviarias y grandes centros de consumo, competían más favorablemente que las distantes de Cabo Blanco. Asimismo tenía dificultades para reclutar y llevar obreros a tan lejano lugar. Esta nueva situación contribuyó a disminuir la frecuencia de los barcos que llegaban, quedando finalmente limitados a los que aprovisionaban al faro.        Teniendo en cuenta los edificios para oficinas de Correos construídos en Santa Cruz con piedra de la zona en la década de 1930, pensamos que por esa época se utilizó ese material para el erigido en Cabo Blanco, donde funcionó hasta su clausura en 1974, mientras la vieja casilla de madera quedó destinada para vivienda de los empleados.

       A comienzos de la década de 1950, en  las instalaciones del faro, la Armada inauguró Radio Cabo Blanco, un  servicio de radiotelegrafía costera de ayuda a los navegantes y para atender  comunicaciones oficiales con buques de guerra argentinos, como también en forma limitada, el servicio público con  barcos en navegación, utilizando la señal distintiva "LOA".

      Al declinar la actividad económica en la zona, que incluyó cambiar a Puerto Deseado el sitio de embarque de la producción lanera de las estancias vecinas dedicadas a la cría de ovejas, el lugar fue quedando deshabitado, casi sin  movimiento. La otra razón de la existencia de nuestra oficina, servir como base de guardahilos para mantener en buenas condiciones el sector de la línea telegráfica a su cuidado, perdió trascendencia al quedar paralizada por desperfectos ocasionados por el paso del tiempo, cuya reparación no resultaba posible debido a su extensión y magnitud. Además, en un plan de modernización para agilizar la trasmisión de telegramas, el telégrafo fue  reemplazado por un circuito de teletipo entre Puerto Deseado y Comodoro Rivadavia, utilizando otra vía. Por todo esto, se dispuso su clausura definitiva el 17 de diciembre de 1973, concretada el 17 de junio siguiente.

      En la revalorización de la zona, por decreto provincial  Nº  1561 de 1977, Cabo Blanco fue declarado Reserva Natural, para preservar el ámbito natural, flora y fauna, en especial al lobo marino de dos pelos, que ya gozaba de protección desde 1937. Además sirve de apostadero a leones marinos, y criadero a tres diferentes variedades de cormoranes.

      Luego de clausurada la oficina, la Marina solicitó autorización al Correo para ocupar los edificios y dar alojamiento a una familia del personal del faro. No prosperaron proyectos posteriores para darles otros destinos, manteniéndose en relativas buenas condiciones hasta alrededor de 1998, cuando comenzaron a ser depredados, observando en nuestra visita realizada en abril de 2003, falta de puertas, ventanas y destrozos en su interior; hecho lamentable, pués hubieran servido para instalar la oficina del encargado de la Reserva Natural, que no existe, como también un pequeño museo, pués la casilla levantada por Olivera, quizás sea una de las últimas que aún permanece en pie un siglo después.

     Situada en la soledad patagónica, a distancia de las rutas transitadas, la salvaje belleza del lugar solo recibe la visita periódica de algunos turistas, adquiriendo más notoriedad en el "Fin de semana internacional de los faros", llevado a cabo anualmente el tercer fin de semana de agosto, cuando el Radio Club Puerto Deseado, efectúa comunicaciones con colegas de todo el mundo, interesados en obtener tarjetas de confirmación QSL, con puntos geográficos tan alejados como éste, donde no hay radioaficionados.

     Los únicos habitantes en la actualidad, son los dos torreros del faro, que se renuevan periodicamente.

    SELLO POSTAL

    Correo Argentino emitió el 5 de diciembre de 1992 una hojita block de cuatro estampillas perforadas con borde de hoja, ilustrada con faros argentinos entre los cuales incluyó a Cabo Blanco, con valor 38 centavos. Diseñadas por Néstor Martín, fueron impresas por la Sociedad del Estado Casa de Moneda de Buenos Aires, por el procedimiento offset, sobre papel sin filigrana y multicolor, en la cantidad de 54.000 hojitas.

    MATASELLOS Y MARCA POSTALES:

    Al inaugurarse la oficina, fue provista de un matasellos con la leyenda "Puerto Cabo Blanco". Hasta ahora el único que conocemos, es el aplicado sobre documentación administrativa. A pesar de buscar entre coleccionistas y comerciantes filatélicos, no logramos conseguir  estampaciones, como tampoco información de los matasellos usados posteriormente.

     Como el Correo fue utilizando otros tipos de matasellos en todo el país, suponemos tuvo entre 1910 y 1930 uno similar doble círculo, pero con letras más grandes, donde el nombre quedó limitado a "Cabo Blanco", como entonces figura en las guías de Correos y Telégrafos.

     Luego, y hasta su clausura, posiblemente le fueron  proveyendo otros matasellos de círculo simple, con variantes en su indicación territorial, pués por decreto nacional del 31 de mayo de 1944 es creada la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia, pasando a formar parte del mismo el norte de Santa Cruz, incluído Cabo Blanco, por cuya razón se modificaron los matasellos de las oficinas y estafetas postales existentes en esa zona, grabándoseles "G.M.C.R.". Esta situación se mantuvo hasta junio de 1955 cuando son provincializados los territorios nacionales,  reestableciéndose la soberanía de Santa Cruz sobre esa parte antes seccionada , volviendo a tener los matasellos las iniciales "S.C."  ( 5 )

     Para registrar el número en las cartas certificadas, también se le proveyó un sello rectangular con  leyenda " R / PUERTO CABO BLANCO / Nº ................/ (STA. CRUZ)".

     La única estampación conocida se aplicó en el recibo de su recepción el 29 de abril de 1902.

     Asi mismo, suponemos le suministraron a principios del siglo XX, libretas para recibir certificadas, cuyo marbete para adherir a la carta, tenía impreso el nombre de la oficina.

    NUMISMÁTICA

    Para pagar  a sus obreros, la empresa salinera utilizó fichas de cobre con las leyendas "GRANDES SALINAS / S. CRUZ / CABO BLANCO" (anverso)  y  "L. PARMEGGIANI Y CÍA / 10"  (reverso), con un módulo de 22,3 mm.; y de bronce, con número 20 y módulo de 25 mm.

    Además el historiador Carlos Santos, conoce la existencia de una ficha de 50, acuñada en bronce.

    Según el numismático Miguel A. Morucci, los números expresan valor en centavos de peso, y servían para canjearlas por mercaderías en el almacén de la empresa. Por nuestra parte creemos que al retirarse de las salinas, las fichas sin utilizar, se las convertían en moneda argentina.

    A pesar de la colaboración prestada, resultó infructuosa nuestra búsqueda para obtener mayor información entre museos, coleccionistas y comerciantes numismáticos, imposibilitando conocer más detalles sobre la acuñación y uso de estas fichas.

  NOTAS

  (1) Poco sabemos sobre Luis, solo los elogiosos comentarios en los diarios, sobre su buen desempeño cuando poco después fue jefe de Correo en Comodoro Rivadavia.

  (2) Barrozo (o Barroso, como también se lo nombra) trabajó hasta fines de 1907, cuando es trasladado a otros destinos, regresando a Cabo Blanco en agosto de 1911, donde permaneció hasta 1920.  Posiblemente fue quién más tiempo se desempeñó en esta oficina. 

  (3) "El primer nacimiento registrado en Cabo Blanco (jurisdicción de Pto. Deseado) corresponde a Juan Ignacio, nacido el 24 de octubre de 1904, hijo de Dn. Luis Chariaud Racayte y Dña. Maura Vergara, del mismo modo ocurre con el primer matrimonio que se registra allí, el día 1º de marzo de 1908, siendo los contrayentes Tamburini, Miguel de 24 años c/ Chariaud, Maura Luisa de tan solo 17 años (hija de los mencionados anteriormente)"(Rodríguez, Roberto L. Obra citada, pág. 53). A esto agregamos que Tamburini también perteneció al Correo, encontrándolo como jefe de la oficina Caleta Olivia en 1911.

  (4) Distintos autores citan fechas diferentes, como la inaugural del faro. Nosotros utilizamos la información confiable obtenida por Carlos Santos, en la documentación original existente en el Departamento Balizamiento y Faros, del Servicio de Hidrografía Naval en Buenos Aires.

  (5) Agradeceremos mucho cualquier información sobre cartas y matasellos conocidos por nuestros lectores, que nos envíen a : Sáenz Peña Nº 127, 2820-Gualeguaychú (E.R.), Argentina, o e-mail [email protected]

    BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

ARCHIVO BIBLIOTECA SUBSECRETARÍA DE MINERÍA. Buenos Aires.
ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN. Buenos Aires
ARCHIVO HISTÓRICO DE CORREO ARGENTINO. Buenos Aires.
BELZA, Juan E. Romancero del topónimo fueguino. Buenos Aires, 1978.
BRUMATTI, Humberto. Cabo Blanco   publicado en  "Apuntes Filatélicos" Nº  54.   Buenos Aires, Enero/Abril de 2002.
CUASNICÚ, S. Santa Cruz.  1935.
DIARIO LA NACIÓN. Buenos Aires.
Colección.
DIARIO LA PRENSA. Buenos Aires.
Colección.
GALLEZ, Pablo J. Protocartografía fueguina y sudamericana publicado en  "Karu Kinka" Nº 21/22. Buenos Aires, octubre de 1977.
LENZI, Juan Hilarión. Historia de Santa Cruz. Buenos Aires 1980.
MORUCCI, Miguel A. Buenos Aires. Informe del 25.05.2003 sobre fichas Salinas de Cabo Blanco, en nuestro poder.
PESTALARDO, Julio.  Faro Cabo Blanco  publicado en "El Sextante" Nº  13. Buenos Aires, abril 2000.
PEZZIMENTI, Héctor Luis. Buenos Aires. Agradecemos nos facilitara consultar documentos del Archivo de José Olivera , integrante de su colección de historia postal argentina.
PIGAFETTA, Antonio. Primer viaje en torno al globo. Madrid, 1927.
RODRÍGUEZ, Roberto L. Apuntes históricos del correo y telégrafo en Puerto Deseado. Buenos Aires, 2003.
SANTOS, Carlos. Puerto Deseado. Agradecemos nos permitiera consultar su libro Cabo Blanco, inédito, y sobre todo, que generosamente posibilitara y guiara nuestra visita al lugar.
TERCER CENSO NACIONAL. Tomo VIII. Buenos Aires 1917.
  **************************************************************************************