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(Publicado en revista "Fundación Bose" Nº 14.
                                                                                                                               Órgano de la Fundación Bose.
                                                                                                                                Buenos Aires, Diciembre 2011.

 
 

UN EDIFICIO DE CORREOS CON HISTORIA EN RÍO GALLEGOS

        por Humberto Brumatti ([email protected])

 

INTRODUCCIÓN
 
     Situada sobre la ría de la cual tomó el nombre, que desemboca en el oceáno Atlántico,  Río Gallegos es la capital de la provincia de Santa Cruz.
 
     Donde todo era desierto y deshabitado, el 19 de diciembre de 1885 comienza la construcción de las casillas para la Subprefectura Marítima de Río Gallegos, puesta al mando del subprefecto Alejandro A. Bonani. Con posterioridad, dicha fecha se toma como la fundacional de la ciudad.
 
    El 27 de febrero del año siguiente,  la Dirección General de Correos y Telégrafos propone al Ministerio del Interior, que se le confiera título y funciones de Administrador de Correos ad honorem en Río Gallegos al subprefecto marítimo, lo cual es autorizado por Decreto del 4 de marzo siguiente, firmado por el presidente Julio Argentino Roca, convirtiéndose Bonani en el primer empleado postal en la ciudad.
 
    Como en otros casos de aquel tiempo en la Patagonia, cuando en el lugar donde se creaba una nueva dependencia postal, ya existía una Subprefectura, se designaba Encargado o Administrador de Correos ad honorem al Subprefecto local, pues casi nunca había partida para abonar otro sueldo y  entonces se aprovechaba la presencia del citado funcionario que pertenecía al Gobierno Nacional, además, ambas reparticiones públicas dependían del Ministerio del Interior, lo cual facilitaba el cumplimiento de estas disposiciones.
 
      Allí se instala en 1888 la sede de la Gobernación del Territorio Nacional de Santa Cruz, que había sido creada en 1884.
 
      Cuando el 24 de noviembre de 1902 llega el tendido de la línea telegráfica que comunica Buenos Aires con la capital santacruceña,  la oficina postal es reemplazada por una postal y telegráfica, de mayor jerarquía, instalada en un edificio de madera revestido de zinc, erigido para su funcionamiento.
 
     Al año siguiente es creado el Distrito 24º de Correos y Telégrafos, con cabecera en Río Gallegos, y jurisdicción sobre todo Santa Cruz, siendo responsabilidad de su jefe, tanto el funcionamiento de la oficina donde estaba, como también controlar las demás instaladas en el territorio, a pesar de los inconvenientes por las grandes distancias que las separaban, y la imposibilidad de su desplazamiento para visitarlas, quedando reducida su tarea a verificaciones administrativas que se hacían enviando documentaciones por correo.
 
 
EDIFICIO
 
    Durante la gestión del gobernador Edelmiro Mayer, el carpintero Luis Noya tuvo a su cargo armar una casa prefabricada traída de Estados Unidos, estímándose que la termina hacia 1895, destinándosela para Casa de Gobierno de Santa Cruz, donde las oficinas funcionaban en la planta baja, mientras el primer piso sirvió para vivienda del gobernador.
 
     Tres años después, el escritor Roberto Payró visita la incipiente población, y describe "El palacio de la Gobernación es una gran casilla de madera, cuyo techo rojo domina el resto, con una nota más vibrante de color."
 
    A principios de 1899 el presidente Julio Argentino Roca navega en el acorazado "Belgrano" para encontrarse con su colega chileno Federico Errázuriz en aguas del estrecho de Magallanes, en lo que se conoce como el Abrazo del Estrecho, con la finalidad de tratar el entonces candente tema de límites entre Argentina y Chile. En el viaje de ida, Roca hace escala en Río Gallegos, donde según la tradición popular trasmitida por generaciones, el 3 de febrero encontrándose en la Casa de Gobierno, desde el balcón situado sobre la entrada se dirige al público reunido afuera, para prometerles una serie de medidas en beneficio de la región austral, entre las cuales incluye instalar las comunicaciones telegráficas, anuncio efectuado desde este edificio que años después ocupó el Correo con su correspondiente servicio telegráfico.
 
     En julio de 1906 el gobernador resuelve trasladar sus oficinas a otro inmueble más cómodo. Dos meses después el inspector Manuel Carlés visita el Correo en control de rutina, donde observa  inadecuado el local para el uso a que está destinado, iniciando gestiones en Buenos Aires para cambiarlo a un lugar más amplio. Esto se concreta, según informa "La Nación" del 17 de febrero de 1908 :
 
             "Río Gallegos, 16. Terminó de trasladarse la oficina de correos y telégrafos a la antigua gobernación."
    
      Sobre la oficina, "La Prensa" del 7 de marzo de 1911  publica :
 
             "Gallegos, Marzo 6 - Se encuentra en ésta el inspector de correos y telégrafos, señor Sartorio, quién viene en misión de la dirección general, para proponer las mejoras del servicio de la administración.
                 ...................................................................................
              "El correo y el telégrafo necesitan ampliaciones y atenciones especiales.
              "El jefe del distrito, señor Pietrapiana, hace honor a la administración y los inconvenientes que se observan se deben a la falta de elementos."
 
       Al término de su visita, el  14 de marzo Tomás J.  Sartorio completa un largo informe con el resultado de su inspección, donde relacionado con el edificio expresa :
 
            "El edificio que ocupan las Oficinas de Correos y Telégrafos de esta localidad está ubicada en la parte más céntrica de la población, fue antigua residencia de las autoridades de la Gobernación. Su estado de conservación es sumamente malo, construído de madera y zinc y sin haber sufrido reparaciones desde su construcción que data de muchos años, presenta actualmente un aspecto desagradable. Los techos y tabiques no presentan seguridades para su estabilidad debido a los deterioros que se observan. Las comodidades que reune son mayores que las necesidades, pero debido al mal estado de muchos departamentos, se ha buscado de ubicar las Oficinas en aquellas que presenten mejor comodidad y seguridad, dejando desocupadas las otras.
             "La casa cuenta con dos cuerpos de edificio, planta alta y planta baja, ocupando las Oficinas de Telégrafo, Jefatura, y Archivo, las piezas en mejores condiciones en los altos y las demás en la inferior. El  Jefe del Distrito habita en el mismo edificio."
 
        Solicita las reparaciones necesarias, las que luego de largo trámite, recién en noviembre de 1913 se autoriza invertir  2.250 pesos para efectuarlas.
 
        Describe el escaso mobiliario existente :
 
            "Con estos muebles y otros que son propiedad exclusiva del jefe del Distrito, se desenvuelven los servicios.
            "Carece pués, de los elementos más indispensables como sillas, a falta de estas se usan cajones para asientos"
 
       Luego en una larga lista detalla lo necesario para cada sector y aconseja sobre la conveniencia que todo sea comprado en Buenos Aires por resultar más barato.
 
        También extraemos estos párrafos por considerarlos de interés:
    
             "La Oficina de Franqueo, listas, etc., permanece abierta al público hasta las 10 p.m. hora suficiente para atender las exigencias del público. El telégrafo queda toda la noche.
             "Las  distribuciones por carteros se efectúan cada vez que tienen entrada los Correos, combinando y en las horas más breves.
             "No se efectúa entrega a domicilio de la correspondencia certificada, estableciéndose desde la fecha."
 
 
       Con el paso del tiempo, el deterioro empeora. Antonio Balado ( 1 ), quién  trabajó en el edificio entre 1929 y 1935,  recuerda :
        
         "En la época que me tocó actuar, el edificio era una vieja ratonera, ya un poco destartalada por el uso y el paso de los años. Poseía amplias dependencias, aunque para ese entonces, y el destino que se les daba ya se habían vuelto reducidas. Era una construcción de madera y chapas de zinc, y las paredes interiores estaban recubiertas con arpillera y papel de empapelar, tal como se estilaba en la época  que fue construído el edificio, el cual, por otra parte demostraba las bondades de su estructura, ya que se conservaba en pie pese al tiempo transcurrido desde que había sido levantado, y la permanente falta de mantenimiento."
 
 
      Entonces en la planta baja funcionaban la jefatura de distrito, secretaría, despacho público, depósito de encomiendas, expedición y clasificación postal; mientras en el primer piso estaban las oficinas de transmisión y distribución telegráfica, contaduría, tesorería, archivo y depósito de útiles. En invierno cada ambiente estaba calefaccionado con una estufa alimentada con carbón inglés.
 
       Hay un intercambio de notas entre la Gobernación y el Ministerio de Obras Públicas de la Nación en 1933, examinando la necesidad de construir un nuevo edificio para el Correo. Para fundamentarlo se toman fotos del viejo caserón, incorporadas al expediente donde se analiza la cuestión, de las cuales reproducimos tres que permiten conocer las precarias comodidades que tenían : una, del despacho público en el cual los clientes están imponiendo sus envíos postales en un recinto compartido con canastos utilizados para transportar encomiendas;  otra, del sector postal, donde en ese momento se procesa correspondencia recién llegada en un barco, incluyendo el resellado al dorso de las cartas simples recibidas, con la máquina obliteradora, y finalmente, de la habitación donde se guardaba el archivo, y los útiles varios para trabajar, sobre todo formularios.
 
      El presidente Agustín P. Justo,  en 1935 dispuso reservar un terreno para construir un amplio y moderno edificio destinado al Correo. Las obras comenzaron al año siguiente. El 11 de marzo de 1943 es inaugurado el proyectado y ejecutado por la Dirección General de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, con un costo total de 584.396,72 pesos. Allí ha funcionado desde entonces.
 
 PERSONAL
 
      En las primeras décadas del siglo XX, era crónicamente escaso. Los bajos sueldos, largas horas de trabajo, la carestía de los artículos de primera necesidad, alquiler de casas altos, etc., motivan renuncias, pedidos de traslados a lugares más favorables, etc.  No resultaba atractivo ser empleado del Correo y eran pocos los interesados en serlo.
     
     Además de sus labores específicas, los empleados cumplían otras, como el caso de los carteros, quienes también se encargaban de ayudar en la playa del puerto para cargar y descargar sacos con correspondencia y canastos conteniendo encomiendas, en el intercambio con los barcos.
 
      Muchas veces los directivos debían realizar las tareas asignadas al personal subalterno, por carecer de estos, haciendo a veces descuidar las propias por falta de tiempo.
 
      "La Prensa" del 27 de diciembre de 1915 refiere :
 
            "La población de Río Gallegos ha debido exteriorizar más de una vez sus quejas por el mal servicio local de correos.
             "Es causa de ello tal vez. el continuo cambio de empleados, porque estos no llegan a adquirir la práctica necesaria para el delicado servicio.
              "Parece que dichos cambios obedecen a causas de órden interno, basadas en un extremo rigorismo que ha dado motivo a la inestabilidad del personal subalterno.
              "La dirección general del ramo debiera indagar las causas que motivan esas continuas altas y bajas del personal de una oficina que no puede regularizar debidamente sus servicios, debido posiblemente a las circunstancias apuntadas."
     
        Los diarios de la época reiteran los reclamos por el insuficiente personal de la oficina, que ocasiona demoras en la distribución de telegramas y cartas.
 
        En 1935 la dotación de personal la integran : 1 jefe de distrito, 1 contador, 1 tesorero, 1 jefe de turno, 1 jefe de oficina de trasmisión, 1 jefe de franqueo y giros, 1 jefe de expedición y clasificación, 18 telegrafistas, 1 ayudante telegrafista, 1 guardahilos telegrafista,  9 auxiliares, 3 carteros, 2 valijeros y 5 mensajeros. El número de telegrafistas se justificaba por la cantidad de telegramas que debían atender en las comunicaciones con Buenos Aires y Punta Arenas.
 
 
 
MOVIMIENTO
 
         Se dispone de pocos datos sobre cantidades de cartas y telegramas en Río Gallegos :
 
- En 1909 (con 1.300 habitantes) Según "La Nación", expide 100.000 cartas, y recibe más de 200.000. Telegramas pasan
           de 100.000, y giros expedidos 27.000
 
-1933 (con 3.400 habitantes): 120.000 piezas de correspondencia, de las cuales 35.000 utilizan la vía aérea,
            y 40.500 telegramas.
 
-1938 : 440.000 piezas de correspondencia, incluídas 65.000 por vía aérea; 97.000 telegramas.
 
-1942 (con 4.400 habitantes urbanos y rurales) : 490.000 piezas de correspondencia, incluyendo
           180.000 vía aérea, y 88.000 telegramas.
 
         Consideramos las cifras de 1933 como las expedidas únicamente, mientras las de 1938 y 1942, engloba el total de expedidos y recibidos.  Las cifras están redondeadas, quizás sean algo infladas, no discriminan cartas e impresos simples, y certificadas. Tampoco se mencionan las encomiendas. Aunque en esos años era muy importante el volúmen de correspondencia, las cantidades deben considerarse como estimaciones aproximadas, porque las estadísticas de los envíos simples, siempre se realizaron en base a relevamientos periódicos, sujeto a la responsabilidad o nó, de quién las realiza, especialmente lo recibido.
 
         Los 100.000 telegramas de 1909 pueden incluir los telegramas retrasmitidos  intercambiados con Punta Arenas, que si bien no están generados por la ciudad, era un trabajo interno que debían efectuar los telegrafistas.
 
 
COMUNICACIONES TELEGRÁFICAS
 
          El tendido de la línea telégrafica a lo largo de la costa atlántica patagónica realizado entre 1900 y 1903, lleva el adelanto más moderno conocido entonces de las comunicaciones, al servicio de estas aisladas regiones.
 
         Sufre las consecuencias de las periódicas tormentas con fuertes vientos e inviernos rigurosos con muy bajas temperaturas y nevadas, propios del clima patagónico, causantes de roturas de postes y cortaduras de los hilos telegráficos, cuya normalización se hace difícil en esas condiciones ambientales
 
          Uno de esos inviernos tan inclementes ocurre en 1926. El 31 de julio "La Nación" publica noticias enviadas el día anterior por su corresponsal en Río Gallegos :
 
           "Después de casi un mes de interrupción, se ha reanudado el funcionamiento del servicio telegráfico. En el temporal que se inició en los primeros días del mes, la nevada abarcó una zona bastante extensa, llegando la nieve a una altura de uno a dos metros; en varias estancias las casas estuvieron totalmente cubiertas, debido a los remolinos.
          "El termómetro registró durante varios días de 13 a 17 grados bajo cero, llegando en la campaña a los 21 grados bajo cero.
          "También sufrió las consecuencias del frío el guardahilos del telégrafo en Cañadón de las Vacas, Lindor Pérez, mientras trataba de  reparar algunas averías. La Dirección de Correos tomó rápida intervención ordenando el traslado de Pérez en el transporte Guardia Nacional, habiendo sido imposible prestar auxilios médicos debido a la interrupción del tráfico."
 
         Lo ocurrido a Pérez, solía repetirse periódicamente en otros guardahilos, cuando debían salir a restablecer el servicio telegráfico bajo condiciones climáticas extremas, o eran sorprendidos por tormentas inesperadas en sus recorridas de control.
 
 
TRANSPORTES
 
      Desde fines del siglo XIX, la Armada Argentina, con su departamento de Transportes Navales, y barcos que zarpaban de Buenos Aires, organiza servicios de cabotaje en la costa patagónica. Luego se fueron agregando las empresas navieras  privadas Hamburgo Sud Americana, Nicolás Mihanovich, y finalmente la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, popularmente conocida como "La Anónima", siendo sus buques  "Asturiano", Argentino" y "José Menéndez", que tantos años fueron útiles a Río Gallegos, los más recordados de aquella época. Todos con cabecera en Buenos Aires, transportaron pasajeros, correspondencia y carga.
 
      Otra vía de comunicación entonces era por intermedio de Punta Arenas, puerto chileno donde en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX  hacían escala los grandes barcos transoceánicos con su transporte de correspondencia, pasajeros y carga entre los puertos situados sobre el Atlántico y el Pacífico. Por su privilegiada situación, tenía importante influencia  económica en todo el sur patagónico, allí se efectuaba el trasbordo de la correspondencia que dejaban esos barcos, a otros más chicos, sobre todo de bandera chilena, encargados de distribuirla en los puertos santacruceños. Ocasionalmente, cuando la cantidad de carga y pasajeros lo justificaba, algunos vapores de la línea del Pacífico hacían escala en Río Gallegos.
 
       El citado ejemplar de "La Prensa" de 1911, al anunciar el arribo de Sartorio, sobre éste tema refiere :
 
         "Por ello los servicios deben estar en relación con la importancia y atención que se requiere para su desenvolvimiento, y los pobladores de ésta región necesitan vías de comunicación rápidas para sus productos y una mensajería conductora de la correspondencia que la ponga en comunicación con todos los establecimientos de campo de las poblaciones hasta lago Argentino. Ello importará un beneficio, y es lo que anhela la población de este territorio, que es víctima de las comunicaciones postales tardías y dificultosas.
          "Las compañías navieras de Mihanovich y Hamburgo Sud Americana, efectúan viajes hasta Gallegos, empleando 15 a 20 días para llegar. Por otra parte, las empresas subvencionadas por el gobierno, hacen sus recorridos muy breves, con todas las prerrogativas, y las protestas unánimes que se formulan, son debidas a la demora de la correspondencia y al poco o ningún interés que se toman por estos lugares.
           "Los vapores del Pacífico transportan la correspondencia hasta Punta Arenas, y es demorada, en este punto, porque aquella administración da preferencia a los vapores de la compañía de Braun y Blanchard, y no la entrega a la empresa La Fortuna, que hace viajes a la costa argentina, en completo desconocimiento de las autoridades marítimas de esta Nación y con derecho exclusivo a los beneficios acordados por la ley.
           "El comercio es absorbido por Punta Arenas, debido al celo del gobierno chileno, preocupado en salvaguardar los intereses nacionales."
 
     La apertura del Canal de Panamá en 1914 modifica sustancialmente la situación, pues dejan de transitar por Punta Arenas los barcos de pasajeros de las rutas interoceánicas, y en adelante la correspondencia es encaminada  vía Buenos Aires, en los barcos que hacen el cabotaje patagónico.
 
      Entre otros asuntos, en su inspección Sartorio propone la necesidad que sea establecido un transporte de correo destinado a comunicar la capital con el interior de la provincia llegando hasta el lago Argentino, para beneficio de los aislados pobladores rurales situados a lo largo del trayecto, siendo implementado con posterioridad, utilizándose automotores.
 
     Procedente del aeródromo de General Pacheco (Buenos Aires), el 31 de marzo de 1930 a Río Gallegos arriba un avión Laté 28 de Aeroposta Argentina conducido por los pilotos franceses Antoine de Saint-Exupéry y Eliseé Negrin, donde viajan autoridades de la empresa, inaugurando el servicio aéreo comercial a esa región. Regresa dos días después, con pasaje completo, acompañado por un Laté 25 también con pasajeros, y numerosos sacos conteniendo la primera remesa de correspondencia vía aérea. Los vuelos regulares comienzan el 4 de abril, con una frecuencia semanal que unía Bahía Blanca (vinculada por ferrocarril con Buenos Aires) con la capital santacruceña.
 
 
     La nueva era de la navegación aérea en la Patagonia, despertó gran entusiasmo entre los pobladores sureños, por la celeridad para viajar, como así también la correspondencia que solo demoraba pocos días en llegar a destino.
     
     Por la movimiento sobre todo comercial, en esta época se mantuvo la conexión terrestre con Punta Arenas para los envíos postales : primero con vehículos tirados por caballos y más tarde con automotores. Además, durante décadas, existieron  mensajerías privadas en competencia con el Correo para realizar el mismo trayecto, con la finalidad de reducir demoras, por ejemplo en los alcances de cartas desde la ciudad chilena, para ser despachados en el Correo de Río Gallegos, y embarcados a tiempo en la frecuencia semanal de los aviones de Aeroposta Argentina.
 
 
 
 
 
     Cabe destacar al  gobernador Juan Manuel Gregores, quién asume en 1932, y de inmediato  trabaja activamente en el mejoramiento de las comunicaciones a los apartados lugares poblados del territorio, mediante la utilización de automóviles oficiales o subvencionados, que incluyen la atención del servicio postal en su recorrido.
 
 
    Con el mismo fin, en 1934 crea el llamado "chasqui aéreo", con cabecera en Río Gallegos, primero realizado con un viejo avión del explorador antártico Hubert Wilkins, y luego de su destrucción en un accidente al año siguiente, es reemplazado por un avión Laté 25 que Aeroposta Argentina había dejado en desuso, y que reacondicionado,  efectuaba un servicio quincenal de 2.000 Kms. de recorrido por el centro del territorio y la precordillera, que incluía conducir la correspondencia interna de la gobernación y sus reparticiones, pero que según Balado no transportó despachos postales efectuados por el Correo, aunque  en las escalas de los vuelos donde no existían oficinas de correo, fue aprovechado por algunas personas que entregaban al piloto, cartas para ser expedidas en el Correo de la capital del territorio. Esto se mantuvo hasta 1937 aproximadamente.
 
 
COLOFON 
 
      Luego de desocuparlo el Correo, y  cuando el viejo edificio era desarmado, el gobernador Gregores, consciente del valor histórico del balcón desde donde el presidente Roca se había dirigido a los pobladores efectuándoles anuncios  que  después  cumplió en beneficio del progreso patagónico, decide que fuera preservado, para las generaciones futuras en recuerdo de aquel hecho memorable.
 
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NOTAS
 
(1) Antonio Balado nace en Río Gallegos en 1910, ingresa al Correo de su ciudad natal en 1929 donde cumple tareas de cartero y auxiliar. Se desempeña como Jefe de Correos de Cabo Vírgenes (1935 / 40) y Ushuaia (1940 / 48 ), posteriormente realiza diversas funciones en otras oficinas, jubilándose en 1961. Residió sus últimos años en Río Gallegos y Trelew. Mantuvimos comunicación de 1988 a 1993, año éste cuando ya se encontraba muy enfermo.
 
(2)  Además de los matasellos comunes, tuvo una máquina obliteradora manual accionada a manija, pués entonces la usina suministraba electricidad solo de noche. Con la misma se resellaban las cartas simples recibidas, y ocasionalmente, cuando había gran cantidad, también la utilizaban para matasellar las a expedir.
 
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REFERENCIAS
 
Archivo General de la Nación. Buenos Aires.
Archivo Histórico de Correo Argentino. Buenos Aires.
Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz. Río Gallegos.(AHPSC)
BAILLINOU, Juan Bautista. "Centenario de Río Gallegos 1885 - 1985". Río Gallegos, 1985.
BAILLINOU, Juan Bautista. "Patagonia. Una herencia vacante". Buenos Aires, 2000.
BALADO, Antonio. Río Gallegos. Varias cartas suyas que nos envío entre los años 1988 y 1992, en nuestro archivo.
BRUMATTI. Humberto. "Apuntes para la historia del Correo en Río Gallegos". "Revista Patagónica" Nº 44. Buenos Aires,
         enero-marzo 1990.
BRUMATTI, Humberto. "Breve historia del correo en Río Gallegos (Santa Cruz)". "Revista FAEF" Nº 99. Buenos Aires,
         Mayo-Junio 2002.
CUASNICÚ, S. "Santa Cruz". Buenos Aires, 1935.
Diario "La Nación". Colección. Buenos Aires.
Diario "La Prensa". Colección. Buenos Aires.
LENZI, Juan Hilarión. "Historia de Santa Cruz". Río Gallegos, 1980.
PAYRÓ, Roberto. "La Australia Argentina". Buenos Aires, 1908.
TOPCIC, Osvaldo. "El balcón de Roca". "Todo es Historia" Nº 161. Buenos Aires, octubre 1980.
TOPCIC, D. Osvaldo. "Historia de la Provincia de Santa Cruz. Crónicas y testimonios". Córdoba , 2006.
 
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- Mapa de la República Argentina.
 
- Edificio de Correos y Telégrafos. (c. 1922)
 
- Sector Ventanilla. A la derecha canastos de mimbre para transportar encomiendas. (c. 1933) (AHPSC)
 
- Personal trabajando en la clasificación y expedición de la correspondencia. En primer plano la mesa utilizada para volcar el contenido de los sacos postales recibidos y preparar los envíos a despachar. Dos empleados resellan cartas con la máquina obliteradora ( 2 ) . El segundo desde la izquierda es Antonio Balado. (c. 1933) (AHPSC)
 
- Edificio de Correos y Telégrafos inaugurado en 1943. (c. 1944) (A.G.N.)
 
- Sobre matasellado 5MAR1907, dirigido a la R. O. del Uruguay.
 
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